La falta técnica es la sanción disciplinaria del baloncesto para conductas que van más allá del contacto físico ilegal. A diferencia de la falta personal, no tiene que ver con el juego en sí sino con el comportamiento: protestar de forma inapropiada, discutir con los árbitros, dirigirse irrespetuosamente a un rival, retardar intencionadamente el partido o hacer gestos que alteren el orden del juego. Es una herramienta que los árbitros utilizan para mantener el respeto y la fluidez del partido.
Las faltas técnicas más mediáticas suelen involucrar a estrellas con carácter fuerte. Russell Westbrook, Draymond Green, Kevin Garnett o Allen Iverson son jugadores que a lo largo de sus carreras han acumulado un número elevado de técnicas. La NBA mantiene un registro de técnicas por temporada y a partir de cierto umbral los jugadores reciben suspensiones automáticas. Esto crea una presión adicional sobre los jugadores con más temperamento, que deben controlar sus emociones especialmente en los playoffs, donde cada partido puede ser decisivo.
El entrenador también puede ser destinatario de una falta técnica, lo que añade un elemento de gestión emocional a su rol. Entrenadores como Mark Jackson, Doc Rivers o Gregg Popovich han recibido faltas técnicas en momentos de alta tensión, y en algunos casos han sido expulsados en situaciones donde querían transmitir un mensaje a su equipo o presionar al árbitro. La expulsión del entrenador es un evento notable que suele cambiar la dinámica del partido, para bien o para mal del equipo afectado.