El balonmano español ha vivido en las últimas tres décadas una transformación sin precedentes: de ser un deporte de escasa repercusión mediática y modestos resultados internacionales a convertirse en una de las selecciones nacionales más laureadas del mundo, con múltiples títulos mundiales, europeos y olímpicos. La historia de este proceso es apasionante y está llena de nombres, clubes y momentos que merecen ser recordados.
Los orígenes: el balonmano llega a España
El balonmano es un deporte relativamente joven —se jugó por primera vez en Dinamarca y Alemania a finales del siglo XIX como variante del fútbol para espacios cerrados—, y su llegada a España se produjo en los años cuarenta del siglo XX. La Real Federación Española de Balonmano fue fundada en 1941 y los primeros Campeonatos de España comenzaron a disputarse en esa misma época.
Los primeros clubes de relevancia surgieron principalmente en Madrid y Barcelona, y más tarde en el País Vasco, Andalucía y la Comunitat Valenciana. Durante las décadas de los cuarenta, cincuenta y sesenta, el balonmano fue un deporte de práctica creciente en los institutos, centros universitarios y fuerzas armadas, pero con una presencia mediática muy reducida en comparación con el fútbol o el ciclismo.
El despegue: los años setenta y ochenta
El balonmano español comenzó a ganar visibilidad y competitividad en los años setenta y ochenta. La Liga ASOBAL —la primera división del balonmano masculino español— se fue configurando como una de las competiciones más exigentes de Europa, con clubes que comenzaron a competir con garantías en la Copa de Europa y en otras competiciones continentales.
La selección masculina empezó a mejorar sus resultados en Campeonatos de Europa y del Mundo, y comenzaron a surgir jugadores que tendrían una enorme influencia en el desarrollo posterior del balonmano español. La instalación de pabellones cubiertos en las principales ciudades españolas y la incorporación del balonmano a los programas de educación física en los colegios fueron dos factores decisivos en el crecimiento masivo de la base practicante.
Barcelona 1992 y el primer impulso olímpico
Los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 fueron el primer gran escaparate del balonmano español en el contexto olímpico. Aunque el oro fue para el extraordinario equipo de la Comunidad de Estados Independientes (antigua URSS), la actuación de la selección española generó un interés popular por el balonmano que fue clave para los años siguientes. El balonmano había llegado al gran público español.
Los clubes de la Liga ASOBAL comenzaron a atraer a jugadores extranjeros de primer nivel, lo que elevó la calidad media de la competición doméstica. Esto, combinado con una inversión creciente en tecnificación y en el trabajo con las categorías inferiores, creó las condiciones para el salto cualitativo que estaba por llegar.
Los Hispanos: el nacimiento de una leyenda
El año 2000 marca el punto de partida de la era dorada de Los Hispanos. Con el portero David Barrufet —considerado por muchos expertos el mejor portero de la historia del balonmano mundial— como referente, y jugadores de calidad excepcional distribuidos por todo el equipo, la selección española comenzó a mostrar el nivel que luego la catapultaría a la cima del balonmano mundial.
La victoria en el Campeonato del Mundo de Túnez 2005 fue el primer gran título y la confirmación de que España no era un accidente en el balonmano internacional sino un proyecto sólido. En Atenas 2004, Los Hispanos habían ganado la medalla de plata olímpica, y cuatro años después, en Pekín 2008, se colgaron el oro olímpico. Fue la primera vez que España ganaba un título olímpico en balonmano masculino, y la celebración fue apoteósica en un deporte que había pasado de la periferia mediática al centro de la atención nacional.
El reinado mundial: 2013, 2021 y los campeonatos europeos
Los logros de Los Hispanos no se detuvieron. En 2013, con España como anfitriona, la selección ganó el Campeonato del Mundo ante su propia afición, coronando un torneo emocionante en el que la presión del público local fue un factor añadido. En 2021, en Egipto, volvieron a alzar la copa del mundo, sumando un tercer título que consolida a España como la nación con más mundiales de balonmano masculino junto con Francia.
En el ámbito europeo, Los Hispanos han ganado el Campeonato de Europa en varias ocasiones y han sido finalistas en otras tantas. La calidad de la liga nacional, el nivel de los clubes españoles en competiciones europeas y el trabajo sistemático de la federación con las categorías inferiores han creado un ecosistema que produce talentos de forma casi industrial.
Las Guerreras: el auge del balonmano femenino
No toda la historia gloriosa del balonmano español corresponde a los hombres. Las Guerreras —la selección española femenina— han protagonizado en los años recientes uno de los mayores crecimientos en la historia del deporte español. Tras años de mejora progresiva en los rankings mundiales, en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 consiguieron la medalla de plata, el mejor resultado olímpico de la historia del balonmano femenino español. Aquel logro fue el reconocimiento a un trabajo colectivo extraordinario y a jugadoras que han elevado el nivel del balonmano femenino nacional a cotas nunca vistas.
Los clubes femeninos españoles también han mejorado su presencia en la Liga de Campeones femenina, y la liga nacional ha crecido en nivel y visibilidad. El balonmano femenino español vive su mejor momento histórico y tiene ante sí una perspectiva de seguir creciendo en los próximos años.