El balonmano es uno de esos deportes con raíces antiguas que tardó en encontrar su forma definitiva. Sus antecedentes son tan variados como los países que reclaman su paternidad, pero su estructura moderna —dinámica, rápida y espectacularmente físique— fue tomando forma en la Europa de finales del siglo XIX.
Los juegos de pelota como antecedentes
Mucho antes de que se escribiera una sola regla del balonmano, en toda Europa existían juegos populares en los que los jugadores avanzaban lanzando o pasando un balón con las manos intentando introducirlo en un objetivo o zona delimitada. En la Antigua Grecia ya existían el epískyros y el ourania, juegos de pelota con las manos que algunas fuentes relacionan con los antecedentes del balonmano y del fútbol. En la Roma clásica, el harpastum era un juego de pelota en equipo que también puede considerarse un antecedente lejano.
En la Europa medieval, los juegos de pelota con las manos formaban parte del folclore deportivo de muchas regiones. En Dinamarca, el håndboldt (literalmente, “pelota de mano”) era un juego popular extendido desde la Edad Media. En la Bretaña francesa, el soule y juegos similares eran variantes que combinaban el uso de manos y pies. Todos estos juegos comparten la intuición básica del balonmano —usar las manos para progresar con un balón hacia el objetivo contrario— pero carecían de la estructura reglamentaria que los convertiría en deporte.
El balonmano de campo: los primeros pasos formales
A finales del siglo XIX, el creciente movimiento de sistematización del deporte que barrió toda Europa occidental llegó también a los juegos de pelota con las manos. En Checoslovaquia (entonces parte del Imperio Austro-Húngaro), el profesor Antonín Kristof publicó en 1892 un conjunto de reglas para un juego con balón de manos llamado hazena, que se considera uno de los antecedentes directos más claros del balonmano moderno.
En Alemania, el desarrollo fue paralelo e independiente. Max Heiser, un maestro de educación física de Berlín, publicó en 1906 las primeras reglas escritas de un juego con balón de manos que denominó Raffball. En 1917, el también alemán Carl Schelenz reformó esas reglas para hacer el juego más dinámico y organizo el que se considera el primer partido oficial de balonmano de campo el 29 de octubre de 1917 en Berlín. Schelenz incorporó varios elementos del fútbol —como el uso de portería— y adaptó el juego para que fuera practicado principalmente por hombres adultos.
El balonmano en los países escandinavos
Mientras el balonmano de campo se desarrollaba en Alemania, en los países escandinavos —especialmente Dinamarca y Suecia— prosperaba una variante de interior con equipos más reducidos. Esta modalidad, más rápida y adaptada a las condiciones climáticas del norte de Europa, sería el embrión del balonmano de sala que acabaría imponiéndose a nivel mundial.
Los daneses desarrollaron el balonmano como deporte federado desde muy temprano, y la tradición escandinava de organización deportiva rigurosa contribuyó a estructurar la competición y a definir un reglamento más preciso que el de sus homólogos alemanes. La tensión entre el modelo alemán de balonmano de campo y el escandinavo de sala marcaría la evolución del deporte durante décadas.
El balonmano olímpico y la primera federación internacional
El balonmano apareció en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 en su versión de campo, con once jugadores por equipo en un terreno de hierba. Alemania ganó la medalla de oro ante Austria en la única edición en que esta modalidad fue olímpica. La prohibición posterior de los Juegos Olímpicos de 1948 de excluir Alemania, junto con la creciente popularidad del balonmano de sala, aceleró el cambio definitivo hacia el formato interior.
La Federación Internacional de Handball (IHF) fue fundada en 1946 en Copenhague, con doce países fundadores, la mayoría europeos. La IHF se convirtió en el organismo rector que unificó las reglas del deporte y organizó las primeras competiciones continentales e internacionales, sentando las bases del balonmano moderno tal como lo conocemos hoy.