El término capoeirista designa a quien practica capoeira, pero en la tradición del arte implica mucho más que ser un practicante de una disciplina física. Un capoeirista es, en su sentido pleno, alguien que ha interiorizado la capoeira como una forma de vida: su técnica, su música, su historia, su filosofía y su comunidad.
Más que un atleta
A diferencia de quien practica natación o ciclismo, el capoeirista no puede separar el deporte de su contexto cultural. La capoeira es inseparable de la historia de la esclavitud africana en Brasil, de la resistencia cultural, del candomblé y de la identidad afrobrasileña. Un capoeirista que aprende solo los movimientos físicos sin conocer esta historia está practicando una versión parcial y superficial del arte. Los mestres insisten en que la capoeira se practica con el cuerpo, pero también con la mente, la historia y el corazón.
El apelido: identidad dentro de la capoeira
Todo capoeirista tiene un apelido, el apodo que recibe en el batizado y con el que será conocido en la comunidad. Este apelido puede referirse a un rasgo físico, una característica personal, el lugar de origen o simplemente la percepción del mestre. Mestres famosos como Bimba, Pastinha, João Grande o Cobra Mansa son conocidos universalmente por sus apelidos, no por sus nombres civiles. El apelido crea una identidad dentro de la comunidad capoeirista que puede perdurar décadas.
La formación integral del capoeirista
La formación de un capoeirista completo incluye el jogo (la técnica física), la música (tocar instrumentos y cantar), la historia (conocer los orígenes, los mestres y la tradición), y la filosofia (comprender los valores del arte: respeto, comunidad, mandinga, resistencia). Esta formación integral es lo que distingue la capoeira de un simple sistema de combate y lo convierte en un patrimonio cultural vivo, como reconoció la UNESCO en 2014.