La esquiva —palabra española y portuguesa que significa “evasión” o “deflexión”— es el principio defensivo central de la capoeira. Mientras en el boxeo el practicante bloquea los golpes con los brazos o los esquiva con el movimiento de la cabeza, y en el judo los intercepta con el cuerpo, la capoeira desarrolla un sistema en el que todo el cuerpo se desplaza para dejar pasar el golpe sin contacto. Esta filosofía defensiva está íntimamente ligada al ginga: un cuerpo en movimiento continuo es mucho más fácil de esquivar que uno estático.
Tipos de esquiva
La esquiva lateral es la más común: el capoeirista inclina el torso hacia un lado —hacia fuera de la trayectoria del golpe— mientras las caderas se desplazan en la dirección opuesta. Es efectiva contra golpes circulares altos como la meia lua y mantiene al capoeirista en posición relativamente erguida, lista para el contraataque inmediato.
La cocorinha es la esquiva agachada: el capoeirista dobla las rodillas hasta quedar en cuclillas, cubriendo la cabeza con un brazo mientras el otro se apoya en el suelo o queda libre. Es efectiva contra golpes circulares altos y permite una recuperación hacia el au o hacia golpes de pierna rasantes. La negativa lleva al practicante casi al suelo, lateral, con una pierna extendida: es útil para esquivar golpes de barrido y crear aperturas para golpes de pierna desde el suelo.
La esquiva como inicio del contraataque
La característica más táctica de la esquiva capoeirista es que no es solo defensa: es simultáneamente el inicio de la respuesta ofensiva. Al esquivar lateralmente una meia lua, el capoeirista queda con el cuerpo girado y en posición natural para lanzar un queixada o un armada de vuelta. La fluencia entre esquiva y contraataque sin pausa intermedia es lo que define a un capoeirista técnicamente maduro.