La escalada deportiva exige de los tendones del antebrazo un trabajo de una especificidad y una intensidad que no tiene parangón en otros deportes. Los flexores de los dedos sostienen el peso completo del cuerpo a través de superficies de contacto de pocos milímetros, miles de veces por temporada. El resultado es que las lesiones del codo son casi inevitables si no se gestionan bien la carga y la recuperación.
Anatomía del codo en la escalada
El epicóndilo medial es la prominencia ósea en el lado interno del codo donde se originan los músculos flexores de los dedos y la muñeca (palmar mayor, cubital anterior, flexor radial del carpo y, en parte, los flexores de los dedos). Estos músculos son los que traccionan al agarrar una presa en escalada.
Cuando la carga supera la capacidad de recuperación del tendón, se producen microrroturas en la zona de inserción que, si no se respetan, evolucionan de tendinitis (con componente inflamatorio) a tendinopatía degenerativa (cambios estructurales del colágeno sin inflamación significativa).
Mecanismos específicos de la escalada
Crimping: el agarre en crimp abierto o crimping cerrado (con el dedo anular bloqueado) genera las mayores fuerzas sobre los tendones flexores y la polea A2. El crimping cerrado también estresa el codo medial porque maximiza la contracción del flexor superficial de los dedos.
Campus board: los movimientos dinámicos sin pies generan tracciones explosivas que multiplican la carga sobre los tendones flexores. Es el entrenamiento más lesivo para el codo y solo debe usarse con una base sólida y ausencia de dolor.
Movimientos de lock-off: mantener el codo a 90° bajo carga estática máxima (bloqueado) concentra la tensión en la inserción medial de los flexores.
Caída de vía: el momento de detenerse en la cuerda tras una caída puede generar una carga excéntrica brusca sobre el codo en extensión que produce microdesgarros agudos.
Síntomas
- Dolor en el epicóndilo medial (cara interna del codo) que se reproduce al palpar la zona
- Dolor al apretar el puño contra resistencia con el codo extendido
- En fases avanzadas, sensación de debilidad al hacer una tracción o al agarrar presas en voladizo
- Posible irradiación del dolor hacia el antebrazo
Diagnóstico
La ecografía es la prueba de primera elección: detecta el engrosamiento tendinoso, los cambios hipoecogénicos (degeneración) y posibles roturas parciales. La resonancia magnética añade información sobre el grado de lesión y la afectación ósea del epicóndilo.
Tratamiento
Fase aguda: reducción del volumen de escalada, especialmente eliminando el campus board y las vías de overhanging intenso. Hielo y antiinflamatorios solo en el período de dolor agudo.
Fisioterapia excéntrica: el protocolo de Alfredson adaptado al codo —flexión excéntrica de muñeca y dedos con peso ligero— es el tratamiento con mayor evidencia para la tendinopatía. Requiere constancia durante 6-12 semanas.
Ondas de choque: especialmente útiles cuando hay calcificaciones o cuando la fisioterapia convencional no resuelve en 8 semanas.
Infiltración de PRP (plasma rico en plaquetas): usada en los casos más resistentes, puede acelerar la regeneración del tendón, aunque la evidencia aún es moderada.
Retorno a la escalada de rendimiento
La progresión es: vías fáciles con presas grandes → boulder moderado sin crimp → boulder exigente → campus board. En ningún paso debe haber dolor durante ni 24 horas después de la sesión.