La noche que el marcador no supo qué decir
El 18 de julio de 1976, el Forum de Montreal vivió un momento que la historia recordaría para siempre, y una parte de ese recuerdo tiene que ver con un fallo técnico de lo más humano: nadie había pensado que alguien pudiera conseguir un 10 perfecto.
El marcador electrónico instalado en el pabellón olímpico tenía tres dígitos. Podía mostrar desde 0.00 hasta 9.99. Los diseñadores del sistema, los organizadores, los responsables de la FIG: nadie había considerado necesario programar el marcador para mostrar el número 10, porque la puntuación perfecta era más un ideal filosófico que una expectativa realista.
Cuando Nadia Comaneci aterrizó su bajada de las barras asimétricas y los jueces deliberaron brevemente antes de levantar las notas —un 10 unánime o casi unánime— el sistema enfrentó algo para lo que no estaba preparado. Y resolvió el problema de la única manera que podía: mostró 1.00.
La imagen que viajó por el mundo
En 1976, la televisión estaba en el centro de la experiencia olímpica de millones de personas. Las cámaras de televisión captaron el momento en que el marcador mostró ese desconcertante 1.00 y la reacción del público, que tardó unos segundos en entender lo que había pasado. Cuando el locutor anunció por megafonía que la puntuación era un 10 perfecto, la ovación fue ensordecedora.
La imagen del marcador con el 1.00 fue transmitida por las televisiones de todo el mundo y se convirtió en una de las más icónicas de la historia del deporte. La fotografía del marcador mostrando 1.00 mientras Nadia sonreía forma parte del imaginario colectivo del deporte, una imagen que resume perfectamente la idea de que lo verdaderamente extraordinario no cabe en las estructuras que el mundo ha preparado para recibirlo.
Un fallo técnico convertido en símbolo
Con el tiempo, ese 1.00 ha adquirido un significado casi poético. El marcador que no podía mostrar la perfección se convirtió en el mejor símbolo posible de que Nadia Comaneci había hecho algo que nadie esperaba, algo para lo que el mundo no estaba preparado. Un 10.00 habría sido simplemente una nota alta. El 1.00 es un símbolo.
Nadia Comaneci repitió el 10 perfecto otras seis veces en esos mismos Juegos, y para las siguientes actuaciones los organizadores simplemente tuvieron que anunciar el resultado por megafonía porque el marcador seguía sin poder mostrarlo.
La herencia del 10 perfecto
El sistema de puntuación fue reformado en 2006, eliminando el concepto del 10 como máximo. Pero el 10 perfecto de Nadia Comaneci, y la historia del marcador que no supo cómo anunciarlo, ha quedado para siempre en la historia de la gimnasia artística como el momento en que el deporte tocó la perfección absoluta y el mundo, literalmente, no sabía qué decir.
El marcador original del Forum de Montreal que mostró el histórico 1.00 fue conservado y hoy forma parte del patrimonio histórico del museo olímpico. La imagen del 1.00 sigue siendo reproducida en cada documental sobre la historia de la gimnasia artística y en cada retrospectiva de los grandes momentos olímpicos.