El Código de Puntos (en inglés, Code of Points) es el reglamento técnico publicado por la Federación Internacional de Gimnasia (FIG) que rige todas las competiciones de gimnasia artística a nivel internacional. Es el documento que define qué vale cada elemento, cómo se puntúa la calidad de ejecución y qué penalizaciones se aplican. Sin entenderlo, es imposible interpretar las notas que aparecen en pantalla durante una competición.
La reforma de 2006: del 10 perfecto al sistema abierto
Hasta 2006, la gimnasia artística se puntuaba sobre un máximo de 10 puntos. El sistema fue revolucionado por el 10 perfecto de Nadia Comaneci en los Juegos Olímpicos de Montreal 1976, que se convirtió en el símbolo supremo de la perfección gimnástica. Sin embargo, ese sistema tenía un problema fundamental: los gimnastas habían alcanzado tal nivel de dificultad que la nota de 10 ya no podía distinguir entre ejercicios de diferente complejidad técnica.
Tras los escándalos de puntuación en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, la FIG aprobó en 2006 el nuevo Código de Puntos con un sistema de puntuación abierto, sin límite superior. Desde entonces, la nota final es la suma de dos componentes principales.
El D-score: la nota de dificultad
La nota de dificultad (D-score) mide la complejidad técnica del ejercicio y la determina un panel de dos jueces especializados (los jueces D). Se calcula sumando:
- El valor de dificultad de los ocho elementos de mayor valor en el ejercicio, según la tabla del Código de Puntos (los elementos se clasifican de la A, la más simple, a la I o J, la más difícil).
- Los requisitos del grupo de elementos (EG): cada aparato exige que el gimnasta ejecute elementos de determinados grupos técnicos; cumplir cada grupo aporta 0,5 puntos.
- Los bonus de conexión: ciertos encadenamientos entre elementos difíciles otorgan décimas adicionales.
La D-score no tiene límite: cuanto más difícil y completo sea el ejercicio, mayor será la nota de dificultad. Las gimnastas de élite mundial pueden alcanzar D-scores de 6,0 a 7,5 en los aparatos más exigentes, mientras que Simone Biles ha llegado a superar esas cifras con elementos únicos creados por ella misma.
El E-score: la nota de ejecución
La nota de ejecución (E-score) parte de 10 puntos y los jueces deducen décimas por cada defecto técnico observado durante la rutina. Un panel de cinco o seis jueces de ejecución evalúa de forma independiente cada ejercicio. Se descartan la nota más alta y la más baja, y la final es la media de las restantes.
Las deducciones más habituales son:
- 0,1 puntos: pies separados, leve flexión de rodillas o codos, cabeza en posición incorrecta.
- 0,3 puntos: error técnico notable, paso pequeño en el aterrizaje.
- 0,5 puntos: error grave, paso grande o salto en el aterrizaje.
- 1,0 punto: caída al suelo en el aterrizaje.
Los jueces de ejecución no ven la nota de dificultad mientras evalúan, para que no influya en su percepción de la calidad de ejecución.
La nota final
La nota que aparece en pantalla es la suma del D-score y el E-score, a la que se restan las penalizaciones de tiempo y otras infracciones detectadas por los jueces árbitros (los jueces de referencia o R-judges). Una nota de 14 a 15 puntos es muy competitiva en la mayoría de aparatos; superar los 16 puntos en un aparato está reservado a los mejores gimnastas del mundo.
El Código de Puntos en la práctica
El Código de Puntos se actualiza cada ciclo olímpico de cuatro años. La FIG modifica los valores de los elementos, añade nuevos movimientos y ajusta las penalizaciones para responder a la evolución del deporte y para equilibrar la importancia relativa de la dificultad y la ejecución. El objetivo siempre es fomentar ejercicios que combinen máxima complejidad técnica con la mejor calidad de ejecución posible.