La estructura del panel de jueces en la gimnasia artística está diseñada para ser lo más objetiva posible dentro de las limitaciones inherentes a un deporte de evaluación estética y técnica. Cada panel se divide en grupos con funciones específicas y trabajan de forma independiente entre sí.
Los jueces de dificultad (D-judges)
Los jueces de dificultad trabajan siempre en parejas. Su función es identificar y valorar cada elemento ejecutado por el gimnasta, asignar los puntos correspondientes según la tabla del Código de Puntos y calcular el D-score final sumando dificultades, requisitos de grupo y bonificaciones de conexión.
Los dos jueces trabajan de forma independiente y al final comparan sus valoraciones. Si ambos coinciden, la nota de dificultad es definitiva. Si discrepan en más de la tolerancia establecida, deben consultar el vídeo de la actuación y, si es necesario, el supervisor de la competición para resolver la diferencia. Cuando la discrepancia es pequeña, se hace la media de las dos valoraciones.
Los jueces de dificultad tienen acceso a los vídeos de la actuación para revisar los elementos dudosos, algo que los jueces de ejecución no tienen durante la evaluación en tiempo real.
Los jueces de ejecución (E-judges)
Los jueces de ejecución evalúan la calidad técnica del ejercicio en tiempo real, sin poder repasar el vídeo. Trabajan de forma completamente independiente y no pueden comunicarse entre sí mientras el gimnasta actúa.
En las competiciones de máximo nivel, hay cuatro o cinco jueces de ejecución por aparato. Cada uno asigna una nota de 0 a 10, deduciendo las décimas correspondientes a los errores que hayan observado. Al final, se descarta la nota más alta y la más baja, y la media de las notas restantes constituye el E-score oficial.
Este sistema de descarte protege contra errores extremos de cualquier juez y reduce la influencia de puntuaciones que se alejen mucho del consenso del panel.
Los jueces árbitros (R-judges)
Los jueces árbitros (Reference judges) son los supervisores del proceso. Su función es doble:
Supervisión del proceso: Verifican que el ejercicio se desarrolla dentro de las normas (tiempo, área de suelo, equipación reglamentaria). Si detectan infracciones, aplican penalizaciones directamente sobre la nota final.
Resolución de disputas: Si un entrenador presenta una reclamación (inquiry), son los árbitros quienes evalúan si la reclamación tiene fundamento y si procede modificar la nota de dificultad o la nota de ejecución.
El supervisor de competición
Por encima del panel de jueces, la FIG nombra para cada competición internacional un supervisor que garantiza que todo el proceso se ajusta al Código de Puntos y a los reglamentos de la FIG. El supervisor puede intervenir en situaciones excepcionales y tiene la última palabra en caso de conflicto entre los jueces.
Las reclamaciones (Inquiries)
Uno de los aspectos más característicos de la gimnasia artística moderna es el sistema de reclamaciones. Si los entrenadores de un gimnasta consideran que la nota de dificultad no refleja correctamente los elementos ejecutados —por ejemplo, porque creen que un elemento de alto valor no fue reconocido— pueden presentar una reclamación formal.
La reclamación tiene un coste económico (en las competiciones de la FIG, normalmente 300 francos suizos) que se devuelve si la reclamación prospera. Si no prospera, el dinero va a la FIG. El tiempo para presentar la reclamación es extremadamente limitado: el entrenador tiene solo segundos después de la publicación de la nota oficial.
Cuando la reclamación prospera, la nota de dificultad se actualiza y la clasificación final puede modificarse, a veces con consecuencias dramáticas sobre los puestos de podio.
La formación de los jueces
Los jueces de gimnasia artística deben superar exámenes teóricos y prácticos organizados por la FIG o las federaciones nacionales. Los jueces internacionales de más alto nivel (brevet internacional) pueden juzgar en los Juegos Olímpicos y los Mundiales. Su formación es continua: cada vez que el Código de Puntos se actualiza (cada cuatro años), deben recertificarse para adaptar su conocimiento a los nuevos criterios.