El kabaddi nació en el subcontinente indio, pero en las últimas décadas ha cruzado fronteras con una velocidad que sorprende incluso a sus más entusiastas promotores. Irán y Corea del Sur se han convertido en potencias del deporte, mientras que en África, América y Europa empiezan a surgir comunidades practicantes que sueñan con competir en el escenario internacional.
Irán: el gran rival de India
El ascenso de Irán como potencia mundial del kabaddi es una de las historias más fascinantes de la expansión del deporte. Sin tradición en el juego antes de los años 90, Irán construyó en tres décadas el programa de kabaddi más competitivo del mundo después del indio.
El éxito iraní tiene varias claves:
La tradición de los deportes de lucha: Irán tiene una de las tradiciones más ricas del mundo en lucha olímpica y lucha persa tradicional (varzesh-e bastani). Las habilidades de agarre, fuerza y anticipación de sus luchadores se transfirieron de forma natural al kabaddi, especialmente en las posiciones defensivas.
El sistema deportivo nacional: el sistema iraní de deporte de alto rendimiento —similar al soviético en su estructura— permitió identificar atletas con perfil para el kabaddi y desarrollarlos de forma sistemática.
Figuras icónicas: jugadores como Fazel Atrachali, el mejor defensor de la historia del deporte, han personificado la excelencia iraní y han inspirado a generaciones de jugadores en el país.
En los Juegos Asiáticos, Irán ha ganado varias medallas de plata y bronce, y en el Campeonato del Mundo ha sido el principal desafío al dominio indio, logrando que las finales entre India e Irán sean los partidos más esperados del calendario internacional.
Corea del Sur: técnica y disciplina asiática
Corea del Sur ha desarrollado un kabaddi competitivo a partir de una combinación de sus fortalezas en deportes de combate (taekwondo, lucha) y la disciplina metodológica que caracteriza al deporte coreano. El equipo surcoreano ha ganado medallas en los Juegos Asiáticos y es uno de los mejores del mundo en la categoría femenina.
La presencia de jugadores coreanos en la Pro Kabaddi League ha acelerado el desarrollo del kabaddi en el país: los jugadores regresan con experiencia de competir en la liga más importante del mundo y transmiten ese nivel al equipo nacional.
Bangladés: el deporte nacional
En Bangladés, el kabaddi —conocido localmente como «ha-du-du»— tiene estatus de deporte nacional, declarado así oficialmente en 1972. Esto lo hace único: es el único país del mundo donde el kabaddi tiene ese reconocimiento oficial. La presencia del deporte en todas las escuelas y la organización de competiciones en los 64 distritos del país garantiza una base de participación masiva.
La selección bangladesí es una presencia habitual en los Campeonatos del Mundo y los Juegos Asiáticos, aunque el nivel internacional de India e Irán ha limitado sus posibilidades de medalla.
Kenya y el kabaddi en África
Kenia representa el frente más inesperado de la expansión del kabaddi. La comunidad de origen indio en Kenia trajo el kabaddi al país en el siglo XX, y desde los años 2000 el deporte ha comenzado a atraer a atletas kenianos sin raíces en el subcontinente, atraídos por las habilidades físicas que el deporte requiere —las mismas que hacen a los kenianos excelentes en atletismo de fondo.
La selección keniana ha participado en Campeonatos del Mundo y ha mostrado un nivel de desarrollo notable, especialmente en la categoría femenina.
El kabaddi en Europa y América
Las comunidades de la diáspora del sur de Asia han llevado el kabaddi al Reino Unido, Canadá, Estados Unidos y Australia. En estos países, el deporte se juega principalmente en comunidades de origen indio, paquistaní y bangladesí, con torneos organizados a nivel local y regional.
El Kabaddi World Cup ha incluido equipos de Argentina y Nueva Zelanda, señal de que la expansión del deporte alcanza incluso lugares donde la presencia del sur de Asia es minoritaria.
La candidatura olímpica
El objetivo declarado de la Federación Internacional de Kabaddi y de los promotores del deporte es su inclusión en los Juegos Olímpicos. Los argumentos son sólidos: audiencia de centenares de millones, práctica en más de 30 países, historia de miles de años. Los obstáculos son principalmente de distribución geográfica —la mayor parte de los mejores equipos están concentrados en Asia del Sur— y de las cuotas de nuevos deportes que el COI acepta en cada edición.