El karategi es el uniforme que identifica visualmente al practicante de karate en el dojo y en la competición. Su diseño —chaqueta cruzada de manga larga, pantalón holgado y cinturón anudado en la cintura— es una adaptación de la ropa de trabajo y entrenamiento japonesa tradicional, simplificada para permitir la máxima libertad de movimiento en los golpes, las patadas y los desplazamientos. El material es principalmente algodón, aunque los gi de competición de alta gama incorporan mezclas de tejidos técnicos que aportan ligereza y durabilidad.
El karategi no es solo ropa funcional: tiene un significado simbólico relevante en la cultura marcial. El blanco uniforme borra las diferencias sociales entre los practicantes —en el dojo, lo único que distingue a unos de otros es el cinturón y el nivel técnico, no la posición económica ni el estatus social externo. La chaqueta se cruza de izquierda a derecha (el lado izquierdo sobre el derecho), siguiendo la tradición japonesa del vestido formal. Cruzarla al revés, como se hace al amortajar a los fallecidos en la tradición japonesa, es un error de etiqueta que ningún instructor dejaría pasar.
En competición, las normas de la WKF establecen que los dos competidores usen uno un karategi de color azul y el otro blanco para que los jueces puedan distinguirlos con claridad. La elección entre azul y blanco se determina por sorteo o por el sistema de semillas de la competición, con el primer sembrado tomando el blanco en la mayoría de torneos. Los gi de competición de los karatekas de élite suelen llevar el logo de la marca patrocinadora y en algunas competiciones el nombre del país, pero el corte y el color siguen siendo los mismos que los del primer karategi del practicante principiante.