El karate no es un deporte monolítico: existen múltiples modalidades que difieren radicalmente en cuanto a las reglas de contacto, el equipo de protección, la forma de puntuar y los objetivos del combate. La distinción más importante para entender la competición de karate es la que separa el karate semikontacto (o de control) del karate de contacto total.
El karate olímpico, representado por la World Karate Federation (WKF) y practicado en los Juegos de Tokio 2020, es un karate de control o semikontacto. Los karatecas ejecutan sus técnicas con potencia pero deben detenerlas antes o con contacto mínimo (sun-dome). El objetivo es demostrar la efectividad del golpe sin dañar realmente al rival. Los puntos se otorgan cuando el árbitro valora que la técnica habría tenido efecto en condiciones reales. Este sistema requiere un árbitro muy activo y decisiones subjetivas que a veces generan controversia.
El karate de contacto total, por su parte, busca el impacto real. El exponente más conocido es el karate kyokushinkai, fundado por Mas Oyama en Japón en los años sesenta. En esta modalidad los golpes al cuerpo y las patadas a la cabeza se lanzan con potencia plena. El combate termina cuando un competidor es derribado, no puede continuar, o al término del tiempo si se computan los impactos recibidos. La protección es diferente: no se usa casco facial porque los puñetazos a la cara están prohibidos, pero sí se permiten los golpes de pierna y los ataques al cuerpo con potencia completa.
Otras modalidades de contacto
Entre el semikontacto WKF y el contacto total del kyokushinkai existen modalidades intermedias como el karate de contacto ligero (light contact) y el punto-pausa (point fighting), donde el árbitro detiene el combate tras cada punto válido. Estas modalidades son comunes en circuitos de artes marciales deportivas como la WAKO o la ISKA.
El debate sobre el modelo competitivo
La existencia de múltiples organizaciones y estilos ha sido históricamente el principal obstáculo para la unificación del karate como deporte. La WKF agrupa la mayoría de estilos bajo un mismo reglamento para la competición olímpica, pero los karatecas de kyokushinkai, shidokan y otras escuelas de contacto total no compiten en el sistema WKF y mantienen sus propios circuitos y campeonatos mundiales independientes.