El kumite (組手) es la vertiente más dinámica y espectacular del karate de competición. Dos karatecas se enfrentan en un tatami durante 3 minutos (en categoría senior) buscando acumular más puntos que el rival mediante técnicas de puño y patada ejecutadas con control y precisión.
El principio del kumite WKF
El kumite de la World Karate Federation (WKF) se basa en el principio del control: las técnicas deben ser claramente efectivas en términos de velocidad, potencia y posición, pero no deben causar daño real al rival. Esta filosofía diferencia el kumite del kickboxing o el MMA, donde el contacto pleno está permitido.
Un golpe demasiado fuerte puede ser penalizado incluso si técnicamente es correcto. Un golpe demasiado suave no puntúa aunque alcance la zona correcta.
Desarrollo del combate
El árbitro posiciona a los competidores en el centro del tatami y da la señal de inicio (“shobu hajime”). Los competidores se desplazan libremente por el tatami intentando encontrar la distancia y la oportunidad para ejecutar técnicas puntuables.
Cuando el árbitro observa una técnica puntuable, detiene el combate con “yame”, anuncia el punto y su valor, y reanuda la acción. El combate continúa hasta que se acaba el tiempo o uno de los competidores consigue una ventaja de 8 puntos (en ese caso, el árbitro da el combate por terminado anticipadamente).
Técnicas de puño (tsuki)
Los puñetazos deben ejecutarse con el puño cerrado correctamente (con los nudillos de los dos primeros dedos como superficie de impacto). Las zonas puntuables para los puñetazos son el torso (jodan y chudan) y la cabeza.
Técnicas de patada (geri)
Las patadas permiten alcanzar zonas de mayor puntuación. Una patada bien ejecutada a la cabeza (jodan) vale 3 puntos (ippon). Las patadas a las piernas no se puntúan y pueden ser penalizadas si son excesivamente fuertes.