Durante casi todo el siglo XX, el lacrosse fue un deporte casi exclusivamente norteamericano. El siglo XXI ha cambiado eso de forma radical: hoy el lacrosse tiene comunidades activas en todos los continentes y se encamina hacia los Juegos Olímpicos de 2028 con una representación genuinamente global.
El Campeonato Mundial: el motor de la globalización
El World Lacrosse Championship (Campeonato del Mundo de Lacrosse de campo masculino) se celebró por primera vez en 1967 en Toronto, con solo cuatro participantes: Canadá, Estados Unidos, Gran Bretaña y Australia. Estados Unidos ganó el primer título, inaugurando una hegemonía que se ha mantenido durante décadas.
Con los años, el campeonato fue creciendo: ocho equipos en 1974, dieciséis en 1990, y más de cuarenta equipos en las ediciones más recientes. El torneo pasó a celebrarse cada cuatro años y World Lacrosse añadió un Campeonato del Mundo femenino (1982) y un Campeonato del Mundo de Box Lacrosse (1976).
Irlanda: la gran sorpresa europea
En Europa, el caso más notable es el de Irlanda. El lacrosse llegó a la isla a finales del siglo XIX de la mano de misioneros y emigrantes, pero fue a partir de los años 2000 cuando experimentó un crecimiento real. Irlanda ha conseguido clasificarse para varias ediciones del Campeonato del Mundo y cuenta con una liga nacional activa y con jugadores que compiten en la NCAA universitaria de Estados Unidos con becas deportivas.
El hecho de que muchos estadounidenses e irlando-americanos mantuvieran vínculos con Irlanda facilitó la transferencia del deporte: entrenadores, equipamiento y jugadores viajaron entre los dos países y crearon una comunidad lacrosse irlandesa sólida.
Japón y la expansión asiática
Japón es uno de los países de más sorprendente desarrollo del lacrosse en Asia. El deporte llegó al país nipón en los años 80 de la mano de estudiantes que habían vivido en Estados Unidos, y creció de forma constante hasta contar hoy con decenas de miles de jugadores registrados y una liga universitaria muy activa. El lacrosse japonés tiene la particularidad de ser especialmente popular entre jugadoras femeninas, con un número de mujeres practicantes superior al de hombres.
En paralelo, el lacrosse ha crecido en Australia, Israel, Corea del Sur, China e incluso en países africanos como Zúnyi (Nigeria), donde World Lacrosse ha desarrollado programas de expansión.
El papel de las becas universitarias
Uno de los motores más potentes de la expansión global del lacrosse ha sido el sistema de becas deportivas universitarias de la NCAA. Jugadores de Irlanda, Canadá, Australia, Israel y varios países más han obtenido becas para estudiar en universidades americanas a cambio de jugar en el equipo de lacrosse del campus. Estos jugadores regresan a sus países con un nivel técnico muy superior, actúan como entrenadores y árbitros locales, y contribuyen a elevar el nivel nacional.
El camino hacia 2028
La inclusión del sixes lacrosse en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 es el resultado directo de esta expansión global. World Lacrosse demostró al COI que el deporte tenía suficiente representación en todos los continentes como para justificar su inclusión en el programa olímpico. Los próximos años serán decisivos para consolidar el lacrosse como deporte verdaderamente global, con el escaparate olímpico como motor principal.