Cuando se habla de los registros del lacrosse universitario, el nombre de Gary Gait aparece inevitablemente como el estándar de referencia. Sus tres temporadas en Syracuse entre 1988 y 1990 no solo fueron las mejores de un solo jugador en la historia del deporte: fueron tan dominantes que redefinieron lo que se consideraba posible estadísticamente en el lacrosse de campo.
El contexto: el lacrosse universitario a finales de los 80
El lacrosse universitario de finales de los años 80 era ya un deporte de alta competición en la costa este de Estados Unidos. Universidades como Syracuse, Johns Hopkins, Maryland y Virginia llevaban décadas desarrollando programas de alto nivel y el Campeonato de la NCAA atraía cada vez más atención.
En ese contexto, la irrupción de Gary Gait en 1988 fue como un terremoto. Nadie había visto nada igual.
Las temporadas de 1988, 1989 y 1990
1988 (primer año universitario): Gait se establece inmediatamente como el mejor jugador del país. Sus registros de goles en la temporada regular y en el torneo de la NCAA son extraordinarios para un jugador de primer año. Syracuse gana el título.
1989: Gait mejora sus propias marcas. Vuelve a ser elegido All-American. Syracuse repite como campeón. La prensa especializada empieza a hablar de Gait como el mejor jugador de la historia del deporte.
1990: La temporada culminante. Gait alcanza sus máximos personales en goles marcados, Syracuse gana su tercer título consecutivo y Gait se confirma como el jugador más dominante que el lacrosse universitario ha visto jamás.
En esas tres temporadas, Gait marcó regularmente más de 40 goles por temporada, un registro que ningún jugador había alcanzado antes con esa consistencia y que tardaría más de dos décadas en ser igualado.
El récord de los tres títulos consecutivos
Quizás el récord colectivo más impresionante de la era Gait en Syracuse es el de los tres títulos consecutivos de la NCAA. Antes de Gait, ningún equipo había ganado tres campeonatos seguidos. Después de Gait, tampoco nadie lo ha conseguido hasta la fecha.
Este tripleta universitario solo tiene parangón con los períodos más dominantes de la historia del deporte universitario americano: la UCLA de John Wooden en el baloncesto, por ejemplo.
La longevidad de sus registros
Uno de los indicadores más fiables de la excepcionalidad de un registro estadístico es cuánto tiempo tarda en ser superado. Los registros de Gary Gait en la NCAA tardaron más de 20 años en ser igualados o superados, lo que da una idea de cuán por delante de su tiempo estuvo.
Cuando finalmente Lyle Thompson superó algunos de sus registros en 2015, lo hizo en cuatro temporadas —contra las tres de Gait— y fue necesario acumular estadísticas en todas las categorías para alcanzar las marcas del canadiense. Muchos expertos siguen considerando que las temporadas individuales de Gait —especialmente la de 1990— no tienen equivalente en la historia del lacrosse universitario.
El Air Gait como parte de su legado estadístico
La jugada Air Gait, ejecutada en esas temporadas y que motivó un cambio de las reglas de la NCAA, es también parte del legado estadístico de Gait: sus goles incluyen varios de esa jugada que fue declarada ilegal después de que él la inventara. Es el único jugador en la historia que tiene en su historial goles de una jugada que tuvo que ser prohibida específicamente por su causa.