El lacrosse internacional tiene una característica que lo distingue de la mayoría de deportes de equipo: la brecha entre las naciones con más tradición y las selecciones emergentes es tan grande que los partidos en los grupos de menor nivel pueden terminar con resultados de diferencias de 30 o 40 goles. Es uno de los aspectos más llamativos del Campeonato del Mundo de Lacrosse.
El origen de los resultados extremos
Estados Unidos y Canadá llevan practicando el lacrosse de forma organizada desde mediados del siglo XIX. Tienen miles de jugadores activos, ligas universitarias de altísimo nivel y ligas profesionales. Sus jugadores estrella compiten en entornos de máxima exigencia desde los 18 años.
En contraste, muchas de las selecciones que se incorporaron al Campeonato del Mundo en las últimas décadas —como las de varios países asiáticos, africanos o de Europa del Este— llevan solo 10, 15 o 20 años desarrollando el deporte. Sus jugadores aprenden el lacrosse en circunstancias muy diferentes: menos campos, menos entrenadores, menos equipamiento, menos competición de alto nivel.
El resultado matemático de esta diferencia de desarrollo se refleja directamente en el marcador.
Los resultados más extremos
En las ediciones del Campeonato del Mundo de Lacrosse, los partidos en los grupos de menor clasificación han producido algunos de los resultados más llamativos del deporte de equipo internacional:
- Estados Unidos ha ganado partidos con diferencias de más de 30 goles en varias ediciones, contra selecciones de países que estaban disputando su primera o segunda participación en el torneo.
- En los grupos de clasificación de ediciones recientes, resultados de 25-1, 32-2 o similares son habituales en los partidos entre selecciones de diferente nivel.
- Incluso Canadá, el segundo mejor país históricamente, tiene en su historial victorias con márgenes de 20 o 25 goles contra las selecciones más nuevas.
El debate sobre el formato
Estas diferencias tan extremas han generado un debate en el seno de World Lacrosse sobre si el formato del campeonato es el más adecuado. Algunos argumentan que los partidos con diferencias de 30 goles no son competitivos y pueden desanimar a las selecciones emergentes.
La posición mayoritaria dentro de World Lacrosse es que la exposición a los mejores equipos del mundo —aunque el resultado sea muy desfavorable— es en sí misma una forma de aprendizaje y desarrollo para las selecciones emergentes. Jugar contra Estados Unidos o Canadá, aunque se pierda por 25 goles, proporciona una experiencia que ningún torneo nacional puede dar.
La tendencia: marcadores menos extremos
En las ediciones más recientes del Campeonato del Mundo, los márgenes de victoria de los equipos de primer nivel se han ido reduciendo. Selecciones como las de Irlanda, Australia, Israel, Japón y Corea del Sur han mejorado hasta el punto de poder mantener partidos competitivos contra Canadá e incluso dar problemas a Estados Unidos en momentos concretos.
Este cierre progresivo de la brecha es la mejor noticia para el lacrosse internacional: indica que el deporte está creciendo de forma real en el mundo y que el Campeonato del Mundo está evolucionando hacia una competición genuinamente global, donde los resultados extremos irán siendo cada vez menos frecuentes.
El sixes lacrosse olímpico de 2028, con su formato más igualado, puede contribuir a acelerar este proceso de nivelación internacional.