Cuando una pelota de lacrosse —una esfera de goma sólida del tamaño aproximado de una pelota de béisbol— viaja a 175 o 180 km/h, el portero tiene aproximadamente 35-40 milisegundos para reaccionar. Es menos del tiempo que tarda el ojo humano en procesar una imagen. Esto hace del lanzamiento de lacrosse uno de los fenómenos físicos más extremos del deporte moderno.
La mecánica del tiro
El tiro de lacrosse se genera mediante una cadena cinética que comienza en los pies y termina en la red del palo. El jugador gira la cadera, rota los hombros, extiende el brazo y —en el momento culminante— el palo actúa como una palanca que multiplica la velocidad del movimiento del brazo y la transfiere a la pelota a través de la red del bolsillo.
Esta acción de “catapulta” que ejerce el palo sobre la pelota es única en el deporte y es la razón por la que los tiros de lacrosse alcanzan velocidades muy superiores a las de un lanzamiento con la mano desnuda.
Las velocidades registradas
Las mediciones de velocidad de tiro en lacrosse han evolucionado con la mejora de la tecnología de radar deportivo:
- Paul Rabil fue medido consistentemente por encima de los 175 km/h en múltiples eventos y demostraciones a lo largo de su carrera. Se convirtió en el referente de la potencia de tiro durante más de una década.
- En competiciones de la PLL con radar oficial, se han registrado tiros por encima de los 180 km/h en los últimos años, con varios jugadores alcanzando estas cifras en condiciones de partido real.
- Los porteros de la PLL entrenan específicamente para reaccionar a tiros de esta velocidad, usando metodologías de entrenamiento de reacción similares a las de los porteros de hockey sobre hielo.
El reto para los porteros
Un tiro de 175 km/h desde una distancia de 10 metros da al portero aproximadamente 0,2 segundos para reaccionar. En ese tiempo, el portero debe identificar la dirección del tiro, iniciar el movimiento corporal y colocar el palo o el cuerpo en la trayectoria de la pelota.
Esto hace que los tiros de lacrosse sea casi imposibles de parar mediante la reacción pura: los porteros de élite trabajan la anticipación y la lectura del cuerpo del tirador para prever la dirección del lanzamiento antes de que se produzca.
Las competiciones de velocidad
La PLL ha organizado eventos de habilidades especiales —similares a los del All-Star de la NBA o la NHL— que incluyen competiciones de velocidad de lanzamiento. Estos eventos han demostrado al gran público la espectacularidad física del lacrosse y han generado atención mediática significativa.
La competición de velocidad de lanzamiento de la PLL es uno de los formatos más seguidos en redes sociales, con vídeos de tiros a alta velocidad con cámara lenta que muestran la deformación de la red en el momento del lanzamiento y la trayectoria de la pelota hacia la portería.
El impacto en el diseño del equipamiento
La velocidad de los tiros ha influido directamente en el diseño del equipamiento de los porteros. Los cascos de los porteros tienen rejillas cada vez más resistentes, los guantes están más acolchados en las zonas de impacto más habituales y los petos protegen áreas del torso que en otros deportes no requieren protección. Incluso el diseño del palo del portero —con su cabeza más ancha— busca en parte aumentar la probabilidad de interceptar tiros de alta velocidad que solo se ven durante fracciones de segundo.