Aunque comparten el nombre, el campo y la portería, el lacrosse masculino y el femenino son deportes con personalidades muy diferentes. Conocer las reglas del lacrosse femenino es esencial para apreciarlo correctamente.
La filosofía del lacrosse femenino
El lacrosse femenino mantiene la esencia del deporte original —la habilidad con el palo, la visión de juego, el movimiento sin balón— pero elimina el componente de contacto físico que caracteriza al juego masculino. Es un deporte que premia la agilidad, la técnica individual y la inteligencia táctica por encima de la fortaleza física.
Históricamente, el lacrosse femenino se desarrolló de forma paralela al masculino desde finales del siglo XIX en el Reino Unido y Norteamérica, con unas reglas propias que evolucionaron de manera independiente.
El número de jugadoras
En el lacrosse femenino tradicional juegan 12 jugadoras por equipo en el campo. Sin embargo, el formato moderno —adoptado por la NCAA y por World Lacrosse para competición internacional— se ha pasado a 10 jugadoras por equipo, igual que en el masculino, para facilitar el arbitraje y la uniformidad de las reglas.
Sin contacto físico
La diferencia más radical es la ausencia de contacto deliberado:
- No hay body checks de ningún tipo.
- El stick checking solo está permitido bajo condiciones muy estrictas: se puede golpear el palo de la rival, pero solo desde un ángulo lateral y sin poner en peligro su integridad física.
- Cualquier golpe al cuerpo de la rival —incluso accidental si se considera evitable— es falta.
Esta filosofía hace que el juego femenino sea mucho más fluido en cuanto al movimiento sin balón y a la circulación del equipo, ya que las jugadoras no tienen que protegerse constantemente del contacto físico.
El equipamiento diferente
Las jugadoras llevan:
- Gafas protectoras (goggles): obligatorias.
- Protector bucal: obligatorio.
- Sin casco: no es obligatorio en ninguna liga universitaria ni internacional (excepto para las porteras).
- Sin hombreras: el juego sin contacto hace innecesarias estas protecciones.
Las porteras son la excepción: llevan casco con rejilla, peto, guantes con protecciones extra y, en muchas competiciones, espinilleras.
El draw en lugar del face-off
En el lacrosse femenino, la pelota se pone en juego mediante el draw, no con el face-off masculino. Dos jugadoras se sitúan en el centro del campo, sostienen sus crosses juntas con la pelota atrapada entre las dos redes, y a la señal del árbitro empujan hacia arriba y afuera para lanzar la pelota al aire. Las demás jugadoras pueden disputar la pelota una vez que sube por encima de la cabeza de las dos jugadoras del draw.
La zona de 8 metros y el arco de 12 metros
En el lacrosse femenino hay dos zonas de restricción alrededor de la portería especialmente importantes:
- Arco de 8 metros: zona semicircular a 8 metros de la portería. Las jugadoras rivales que entren en esta zona sin posesión pueden ser penalizadas. Los tiros libres directos a portería se lanzan desde aquí.
- Arco de 12 metros: zona más amplia desde la que se lanzan los tiros libres indirectos.
Estas zonas crean una dinámica de ataque muy diferente a la del juego masculino.