La corriente como factor determinante
En la natación en piscina, el agua está estática. En aguas abiertas, el agua se mueve: en el mar por las mareas y el viento, en los ríos por el gradiente del terreno y en los lagos por el viento y las diferencias de temperatura. Esta diferencia fundamental convierte la gestión de la corriente en una habilidad específica de las aguas abiertas que no existe en la natación en piscina.
Tipos de corriente
Corriente fluvial: en los ríos, el agua fluye siempre en la misma dirección pero con velocidades variables según la anchura y la profundidad del cauce. En los márgenes, la corriente suele ser más lenta que en el centro. Los nadadores de ríos aprenden a usar los remolinos y zonas de calma para descansar tácticamente.
Corriente marina: en el mar, las corrientes son más complejas. Las corrientes de marea cambian de dirección con cada ciclo mareal (aproximadamente cada 6 horas). Las corrientes de viento afectan solo a la capa superficial. Los rip currents (corrientes de retorno) son corrientes intensas y localizadas que pueden sorprender a nadadores inexpertos.
Termoclina y corrientes por temperatura: en lagos y mares, las diferencias de temperatura entre capas de agua pueden generar corrientes verticales que afectan a la posición del nadador en el agua.
Estrategia frente a la corriente
Los mejores nadadores de aguas abiertas desarrollan una habilidad para “leer el agua”, es decir, percibir la dirección e intensidad de la corriente durante la propia carrera a través de las sensaciones del cuerpo y la posición relativa de las balizas.
Algunas estrategias concretas:
- En corriente lateral, apuntar hacia un lado de la baliza para que la deriva te lleve a ella.
- En tramos contra corriente, mantener una cadencia alta de brazada y no reducir el ritmo (bajar demasiado la velocidad hace que la corriente te empuje hacia atrás de forma más efectiva).
- En tramos a favor de la corriente, aprovechar para recuperar e hidratar, ya que se avanza con menos esfuerzo.
Reconocimiento previo del circuito
En competiciones importantes, los nadadores y sus entrenadores estudian el comportamiento de la corriente en días anteriores al evento, consultan las previsiones de marea y viento, y planifican la estrategia de recorrido en función de esos datos. Este trabajo previo puede ser tan importante como el entrenamiento físico.