El reto de orientarse sin referencias
En natación en aguas abiertas, cada nadador es responsable de su propia navegación. No hay entrenadores que puedan intervenir durante la carrera para indicar la dirección correcta, no hay líneas en el fondo y el campo de visión con la cara en el agua se reduce prácticamente a cero.
Esta realidad convierte la orientación en una de las habilidades más específicas y entrenable del deporte.
El problema de la brazada asimétrica
La mayoría de las personas tienen una cierta asimetría en su brazada: un lado es ligeramente más potente o más largo que el otro. En la piscina, las paredes corrigen esta asimetría automáticamente. En aguas abiertas, la asimetría acumulada lleva al nadador a girar progresivamente hacia uno de los lados, alejándose de la línea directa entre el punto de partida y la baliza.
Conocer la propia asimetría y compensarla conscientemente durante el sighting es parte del trabajo de orientación.
Sistema de orientación multicapa
Los nadadores de aguas abiertas entrenados utilizan un sistema de referencias múltiples:
- Balizas del circuito: son la referencia primaria y la más fiable. Se buscan en cada sighting.
- Puntos en la orilla: edificios, torres, árboles o montañas que están alineados con la dirección de avance sirven como referencia de segundo nivel entre balizas.
- Posición del sol: en tramos donde no hay balizas visibles, la posición del sol (y la sombra que proyecta en el agua) puede indicar la dirección general de avance.
- Comportamiento del agua: la dirección del oleaje y la sensación de la corriente en el cuerpo proporcionan información adicional sobre la orientación.
Entrenamiento de la orientación
La orientación se puede entrenar en el agua de varias formas:
- Natación con ojos cerrados: identificar la asimetría propia y aprender cuánto y en qué dirección se desvía el nadador.
- Series largas sin gafas de piscina: forzar la percepción del entorno desde el agua.
- Entrenamiento en aguas abiertas: practicar el sighting en condiciones reales con referencias visuales reales.
Los mejores orientadores de aguas abiertas son capaces de mantener una línea casi recta entre balizas, ahorrando metros valiosos a lo largo de una carrera de 10 km.