En el rally hay dos pilotos: uno con las manos en el volante y otro con los ojos en el papel. La relación entre piloto y copiloto es una de las más íntimas y complejas del deporte motor, y sin ella sería imposible competir a nivel profesional. Correr a 200 km/h por pistas de tierra sin haber visto el tramo antes es una fantasía. Con un buen copiloto, es el día de trabajo.
El lenguaje secreto de las notas
Las notas de etapa son el corazón del rally. Antes de la carrera, los equipos tienen una fase de reconocimiento oficial en la que recorren el tramo a velocidad limitada (normalmente 80 km/h) para que el copiloto tome nota de cada elemento del recorrido.
El sistema de notación varía según el equipo, pero la base es universal: los números del 1 al 6 (o incluso hasta 7 u 8 en algunos sistemas) indican la apertura de una curva. El 1 es la curva más cerrada, casi un giro de 90 grados; el 6 es una curva tan abierta que casi es una recta. Las notas también incluyen “larga” o “corta” para indicar la longitud, flechas para los giros de dirección, y advertencias especiales como “mala vista”, “peligro”, “salto” o “no cortes”.
Una nota típica puede sonar así: “Cuatrooo a derecha laaarga, cincoooo a izquierda, cresta, no cortes, dos a derecha peligro”. Todo pronunciado en décimas de segundo, anticipando lo que vendrá 50 o 100 metros más adelante.
La confianza ciega a 200 km/h
Lo que diferencia el rally de todos los demás deportes de motor es que el piloto no puede ver lo que viene. En la Fórmula 1 o el MotoGP, los pilotos memorizan el circuito. En rally, los tramos son carreteras en las que a veces se corre una sola vez en toda la temporada.
El piloto debe girar el volante cuando el copiloto lo dice, aunque el muro de árboles o el precipicio estén fuera de su visión. Esta confianza ciega ha llevado a momentos épicos pero también a tragedias. Cuando hay un error en las notas o un malentendido entre los dos, las consecuencias pueden ser devastadoras.
Sebastien Loeb, nueve veces campeón del mundo, ha reconocido que sin su copiloto Daniel Elena hubiera sido imposible ganar. Elena se retiró a la vez que Loeb precisamente porque para él la dupla era inseparable.
Anécdotas y récords del asiento derecho
El copiloto más laureado de la historia es Daniel Elena, que ganó nueve títulos mundiales junto a Loeb entre 2004 y 2012. Pero hubo copilotos que alcanzaron la fama por razones más insólitas: Fabrizia Pons, italiana, fue una de las pocas mujeres en copilotear en el campeonato del mundo en los años 80 y 90 con resultados notables.
En el Rally de Monte Carlo de 1986, un copiloto famoso olvidó un tramo de notas en el hotel y tuvo que reconstruirlo de memoria durante la etapa anterior. Su piloto ganó el tramo. En los rallyes de los años 70, algunos copilotos utilizaban grabadoras y escuchaban las notas con auriculares, un método que luego fue prohibido.
Cuando el copiloto debe conducir
Una regla poco conocida del rally permite que el copiloto conduzca el coche en caso de incapacidad del piloto, siempre que el copiloto tenga licencia de conducir. En etapas de enlace entre tramos cronometrados, donde los coches circulan por carreteras abiertas al tráfico, el copiloto puede tomar el volante.
En 1986, en el Rally de Portugal, hubo un caso documentado de copiloto que condujo varios kilómetros de enlace porque el piloto se había hecho daño en la mano. Terminaron el rally. No ganaron, pero terminaron, y en el rally eso ya es una victoria.