En la larga historia del Campeonato del Mundo de Rally, España ha generado una tradición de pilotos de primer nivel que muy pocos países del sur de Europa pueden igualar. Desde Carlos Sainz, dos veces campeón del mundo, hasta Dani Sordo y las generaciones más recientes, los pilotos españoles han estado presentes en la élite del WRC durante más de tres décadas. Esta es la historia de esa escuela de pilotos que conquistó el rally mundial.
Carlos Sainz: el Matador que cambió el rally español
Carlos Sainz nació en Madrid en 1962 y llegó al WRC a finales de los años ochenta con el objetivo de demostrar que un piloto español podía competir de igual a igual con los escandinavos y los franceses que dominaban el circuito. Lo consiguió y lo superó.
Su primer título mundial llegó en 1990, pilotando un Toyota Celica GT-Four. El segundo, en 1992, con un Lancia Delta Integrale. Ambos campeonatos fueron el resultado de una consistencia extraordinaria: Sainz era conocido por su capacidad de gestionar el coche a lo largo de una temporada, de puntuar en las pruebas difíciles y de atacar cuando las circunstancias lo permitían. No era el piloto más espectacular del pelotón, pero a menudo era el más inteligente.
El apodo que le pusieron sus rivales y aficionados lo dice todo: El Matador. Un piloto que sabía cuándo atacar y que raramente cedía lo que había ganado.
Luis Moya: el copiloto que fue parte del éxito
Cualquier historia de Carlos Sainz está incompleta sin Luis Moya, su copiloto durante los años de mayor éxito. La relación entre un piloto y un copiloto en el rally es quizás la más intensa de todo el deporte motorizado: los dos hombres comparten el habitáculo durante horas, en condiciones extremas, dependiendo el uno del otro en cada curva.
Moya era conocido por su dicción perfecta al leer las notas y por su serenidad absoluta en los momentos de mayor peligro. Su voz guiaba a Sainz por las carreteras más difíciles del calendario con una calma que tranquilizaba al piloto y le permitía concentrarse en la conducción. Juntos ganaron los dos títulos mundiales y forjaron una de las asociaciones más exitosas de la historia del WRC.
Dani Sordo: el heredero del trono
Dani Sordo nació en Castro-Urdiales, Cantabria, en 1983, y llegó al WRC como el piloto llamado a continuar la tradición de Sainz. Aunque nunca ha ganado el título mundial —una sequía que para un piloto de su nivel resulta sorprendente—, Sordo ha ganado varias pruebas del calendario y ha sido un competidor de primer nivel durante más de quince años en el circuito.
Su récord en el Rally de Italia Cerdeña es especialmente notable: ha ganado esa prueba en más de una ocasión y es uno de los pocos especialistas del circuito que puede señalar una prueba concreta como su territorio. Sordo ha competido con Citroën, Mini y Hyundai, siendo con esta última marca con la que ha conseguido algunos de sus mejores resultados.
El Dakar: la segunda conquista española
La trayectoria española en el rally no se agota en el WRC. Carlos Sainz también ganó el Dakar en cuatro ocasiones, convirtiéndose en el piloto de coches más laureado de la historia de la carrera. El Dakar, con sus miles de kilómetros de desierto y sus exigencias de navegación y resistencia, es una competición completamente diferente al WRC, y el hecho de que Sainz fuera capaz de dominar en ambas es una demostración excepcional de versatilidad y talento.
La escuela española y el futuro
La presencia de pilotos españoles en el WRC ha sido continua durante décadas, lo que habla de un ecosistema de automovilismo de competición en España que va más allá de los nombres más famosos. Los campeonatos nacionales, los rallies regionales y las competiciones junior han producido generaciones de pilotos que encuentran en el WRC su aspiración máxima.
La historia que escribió Carlos Sainz en los años noventa no solo ganó títulos: creó un modelo de referencia para los pilotos españoles que vinieron después. Y ese modelo, basado en la consistencia, la inteligencia de carrera y la gestión del coche a largo plazo, sigue siendo la mejor descripción de lo que ha significado España en el rally mundial.