El copiloto es el segundo tripulante del coche de rally y uno de los factores más determinantes en el rendimiento de un equipo. Su función principal durante los tramos especiales es la lectura de las notas de ruta: una secuencia de instrucciones que él mismo ayudó a redactar durante el reconocimiento previo y que describe con precisión cada curva, cada cresta y cada peligro del recorrido. Sin esa información, el piloto no podría atacar a ciegas sobre superficies desconocidas a velocidades que superan con frecuencia los 200 km/h.
El trabajo del copiloto no se limita al interior del coche durante el tramo. Antes del rally participa activamente en el reconocimiento, donde ambos miembros del equipo recorren los tramos a velocidad reducida para tomar nota de cada elemento relevante del trazado. Esas notas manuscritas o grabadas se transcriben luego a un formato estandarizado que el copiloto memorizará y perfeccionará hasta el momento de la salida. La capacidad de síntesis y la claridad en la comunicación son habilidades tan valoradas como la resistencia al estrés físico.
Los copilotos más reconocidos de la historia del WRC tienen una proyección pública similar a la de los pilotos. Nombres como Carlos Sainz y Luis Moya, o Sébastien Loeb y Daniel Elena, son binomios inseparables en la memoria del deporte. La química entre piloto y copiloto, construida a lo largo de miles de kilómetros de reconocimientos y tramos, es un activo que los equipos protegen con la misma dedicación con la que cuidan la puesta a punto técnica del vehículo.