El Power Stage es el último tramo especial de cada ronda del WRC y el único que ofrece puntos de bonificación para el campeonato más allá de los que se otorgan por la clasificación general del rally. Fue introducido para aumentar el espectáculo en los momentos finales de cada prueba y garantizar que el último tramo siempre tenga alicientes deportivos, incluso cuando la lucha por la victoria ya esté resuelta horas antes de que se complete.
El funcionamiento es sencillo: una vez que todos los coches han cruzado la línea de llegada del Power Stage, se elabora una clasificación específica de ese tramo y los cinco pilotos con menor tiempo reciben puntos extra. Esos puntos tienen el mismo valor en el campeonato que cualquier otro, lo que en temporadas ajustadas puede resultar decisivo. Un piloto que acumule los cinco puntos máximos del Power Stage en cada rally puede acumular al final de la temporada una diferencia significativa respecto a quien sistemáticamente no los puntúa.
La introducción del Power Stage ha cambiado la mentalidad táctica en el final de los rallies. Los equipos que llegan al último tramo con una ventaja cómoda deben decidir si arriesgan para conseguir los puntos extra o si prefieren administrar la ventaja. Los que vienen de atrás y no pueden ya optar al podio tienen en el Power Stage una motivación extra para atacar sin reservas. El resultado es que el tramo final de un WRC raramente es un mero trámite, sino una batalla autónoma con premios propios que a menudo concentra los mejores tiempos de todo el fin de semana.