La categoría Rally2 es el segundo escalón del WRC y el más numeroso en términos de coches en la parrilla. Agrupa a vehículos de tracción a las cuatro ruedas basados en plataformas de turismo de producción, con motores de aproximadamente 1.6 litros turboalimentados y una potencia cercana a los 290 CV. Hasta 2021 estos coches se llamaban R5, nombre con el que siguen siendo conocidos popularmente en muchos países. El cambio fue únicamente de denominación: la base técnica se mantuvo prácticamente sin alteraciones.
La importancia del Rally2 en el ecosistema del WRC va más allá de ser una categoría de acceso económico. Es el trampolín por el que pasan casi todos los pilotos que aspiran a un volante de fábrica en el campeonato del mundo. Marcas como Hyundai, Citroën, Ford, Skoda o Volkswagen han desarrollado versiones Rally2 de sus coches de producción, y los equipos privados los adquieren como paquetes llave en mano que incluyen asistencia técnica y piezas de repuesto. Este modelo de negocio permite a los fabricantes estar presentes en el campeonato sin asumir el coste de un programa oficial completo.
Dentro del WRC, los coches Rally2 disputan su propia clasificación denominada WRC2, en la que también se otorgan puntos para el campeonato del mundo. Los pilotos jóvenes con contrato de academia de los fabricantes compiten habitualmente en esta categoría durante uno o dos años antes de dar el salto a los Rally1. La regularidad en el WRC2, la capacidad de gestionar los tramos completos sin abandonos y la velocidad acumulada en kilómetros de competición son los méritos que los directores deportivos de los equipos de fábrica observan antes de ofrecer un volante de primer nivel.