El shakedown es la sesión de entrenamiento oficial que los equipos de rally realizan el día antes de comenzar los tramos especiales cronometrados. A diferencia de lo que ocurre durante el rally, los tiempos que se registran en el shakedown no cuentan para la clasificación y no tienen consecuencias deportivas directas. Su propósito es técnico y psicológico: que el coche y sus ocupantes lleguen al primer tramo oficial en las mejores condiciones posibles.
Desde el punto de vista técnico, el shakedown es la última oportunidad para que los ingenieros verifiquen que todos los sistemas del coche responden correctamente después del montaje en el service park. Se comprueban el motor, la transmisión, los frenos, la suspensión y la electrónica en un entorno lo más parecido posible a las condiciones reales de competición. Si aparece cualquier anomalía, el equipo aún tiene tiempo para corregirla antes de que empiece el rally.
Para el piloto, el shakedown cumple también una función de adaptación y confianza. Poder rodar a ritmo real sobre la superficie característica del rally —tierra, asfalto o nieve— le permite calibrar las sensaciones del coche y ajustar su estilo de conducción antes de que el cronómetro empiece a contar. En los rallies celebrados en condiciones de nieve o hielo, esta sesión es especialmente valiosa porque la meteorología puede cambiar rápidamente y cualquier ajuste en el tipo de neumáticos o en la altura del chasis puede tener un impacto decisivo en el rendimiento.