El superrally es el mecanismo reglamentario que permite a un equipo que ha abandonado durante los tramos especiales de un día reincorporarse a la competición al comienzo de la siguiente etapa. Antes de su introducción, un abandono significaba la eliminación definitiva del rally; con el superrally, el equipo acepta una penalización severa en tiempo pero mantiene el derecho a completar la prueba y a acumular los puntos que correspondan a su posición final, independientemente de lo desventajosa que esta sea.
El procedimiento requiere que el equipo se presente en el parque cerrado nocturno dentro del plazo establecido por el reglamento y declare formalmente su intención de continuar. El coche debe estar en condiciones técnicas de rodar y cumplir todos los requisitos de seguridad vigentes. Los mecánicos tienen tiempo para repararlo durante la noche, lo que en accidentes graves supone trabajar durante horas en condiciones de presión. A la mañana siguiente, el equipo sale al primer tramo del día con la penalización ya aplicada.
Para un equipo que aspira al campeonato, el superrally puede suponer un salvavidas en una temporada ajustada. Sumar aunque sea un punto puede marcar la diferencia al final del año. Para los pilotos de categorías inferiores como WRC2 o WRC3, completar todos los tramos posibles tiene un valor formativo evidente, ya que cada kilómetro disputado en un rally del campeonato del mundo es experiencia difícil de adquirir de otra manera. El superrally ha contribuido a que los rallies sean más completos en términos de espectáculo y a reducir el impacto de los imprevistos mecánicos o los errores puntuales.