El super especial es el tramo más espectacular del rally y el que más se acerca al concepto de carrera tradicional que conoce el gran público. Dos coches, dos pistas paralelas y el cronómetro funcionando para ambos al mismo tiempo.
Cómo funciona el super especial
En un super especial, dos coches salen simultáneamente desde líneas de salida paralelas. Ambos recorren un circuito diseñado específicamente para este tipo de tramo, con secciones donde las pistas se separan y otras donde se cruzan (aunque nunca se tocan). El tiempo se mide de forma independiente para cada coche, igual que en cualquier otro SS.
El diseño del recorrido
Los super especiales suelen disputarse en entornos urbanos o recintos cerrados: aparcamientos de estadios, puertos deportivos, zonas industriales habilitadas o incluso en el interior de estadios. El recorrido suele ser corto (entre 1 y 4 km), sinuoso y con obstáculos artificiales que requieren mucha precisión al volante. El público puede situarse muy cerca de la acción, separado solo por barreras de seguridad.
El espectáculo como objetivo
La razón de ser del super especial es el espectáculo. Mientras que los tramos de tierra o asfalto en mitad de la montaña solo permiten ver pasar el coche durante unos segundos, en el SSS el público puede seguir casi toda la acción. Las transmisiones en directo lo convierten en uno de los momentos más vistos de cada rally.
Su peso en la clasificación
Aunque cuenta para la clasificación general, el super especial raramente decide el resultado de un rally. Los tiempos son cortos y las diferencias entre coches también lo son. Pero puede tener importancia cuando la lucha está muy ajustada, y siempre tiene valor psicológico: ganar el SSS al líder del campeonato es un buen comienzo de fin de semana.