Los tramos cronometrados, conocidos como Special Stages o SS, son la esencia del rally. Son el único momento en que los coches corren a máxima velocidad y donde se deciden los resultados de la prueba.
Distancia y duración
Un tramo cronometrado puede medir desde 5 hasta más de 50 kilómetros. Los más cortos suelen ser los super especiales en entornos urbanos, diseñados para el espectáculo. Los más largos son los tramos de tierra o nieve en países como Finlandia, Noruega o Portugal, donde los coches vuelan a altísima velocidad durante más de 20 minutos seguidos.
Tipos de superficie
El rally destaca precisamente por la variedad de superficies que exige dominar:
- Asfalto: mayor agarre, velocidades muy altas, frenadas tardías. Típico de rallies como Mónaco, Cataluña o Córcega.
- Tierra y grava: superficie suelta que cambia a lo largo del día. Requiere neumáticos de tacos y suspensión más alta. Rallies de Portugal, Kenya o Argentina.
- Nieve y hielo: la superficie más difícil. Los coches usan neumáticos de clavos o de nieve. El Rally de Suecia es el ejemplo más icónico.
El orden de salida
Los coches salen de uno en uno, con un intervalo de 2 minutos entre cada coche. El orden de salida del primer día lo establece la clasificación del campeonato. Salir primero en tierra puede ser desventajoso porque la grava suelta no está barrida; salir tarde puede significar encontrar una pista más limpia. Esta estrategia del «orden de salida» añade un componente táctico muy interesante al rally.
El inicio y final de tramo
En la línea de salida de cada SS, el coche espera en un control de tiempo (TC). Un semáforo o el marchador de la organización da la salida exactamente en el segundo programado. El tiempo se mide desde ese instante hasta que el morro del coche cruza la línea de llegada al final del tramo.