Hay objetos deportivos que son puramente funcionales y hay objetos que son también obras de artesanía. La pelota de ratán del sepak takraw pertenece a la segunda categoría. Su construcción tiene una lógica geométrica precisa, requiere habilidad manual considerable y conecta el deporte moderno con una tradición artesanal de siglos.
La geometría del ratán
Cuando se observa una pelota de sepak takraw con atención, se puede ver que sus doce agujeros son pentagonales. Esto no es una coincidencia estética: es el resultado de una geometría específica. Al entrelazar cinco tiras de ratán siguiendo el patrón correcto, se obtiene una esfera con doce caras pentagonales (los agujeros) y veinte vértices de cruce (las intersecciones).
Los matemáticos reconocerán en esta estructura un dodecaedro: un poliedro de doce caras pentagonales. La forma dodecaédrica es la que ofrece la mayor uniformidad posible con cinco tiras de material, lo que explica por qué los artesanos del Sudeste Asiático convergieron en esta solución hace siglos: funciona mejor que cualquier alternativa.
El arte de tejer el ratán
El ratán es una planta de la familia de las palmeras que crece en las selvas tropicales de Indonesia, Malasia, Filipinas y otros países del Sudeste Asiático. Sus tallos son flexibles pero resistentes, ideales para tejer objetos que deben aguantar impactos repetidos.
Para fabricar la pelota, las tiras de ratán se humedecen para aumentar su flexibilidad y se entrecruzan siguiendo el patrón establecido. El artesano debe mantener una tensión uniforme en todas las tiras para que la esfera quede perfectamente redonda. Es un trabajo que combina fuerza y delicadeza, y que los mejores artesanos ejecutan con una velocidad sorprendente.
La competencia entre ratán natural y plástico
En los últimos decenios, las pelotas de plástico sintético han ganado terreno en los niveles de base del sepak takraw. Son más baratas, más duraderas en condiciones de humedad y más uniformes en sus propiedades mecánicas. Sin embargo, los jugadores de élite son unánimes: la pelota de ratán tiene una sensación de contacto y un comportamiento de vuelo que el plástico no puede replicar.
El sonido de la pelota de ratán al ser golpeada —ese chasquido seco y nítido— es parte de la identidad sonora del deporte. Las retransmisiones televisivas de alta calidad capturan ese sonido como sello de autenticidad del juego de primer nivel.
Los artesanos: guardianes de la tradición
Los artesanos que fabrican pelotas de ratán de calidad para el sepak takraw competitivo son cada vez menos, a medida que la demanda de pelotas sintéticas crece en los niveles recreativos. Sin embargo, para los grandes torneos internacionales, la demanda de pelotas de ratán de competición sigue siendo constante.
En los centros artesanales de Malasia y Tailandia, algunos artesanos han mantenido viva la tradición durante generaciones. Su trabajo es, literalmente, el que sostiene la identidad material del deporte.