Si observas la lista de los mejores skyrunners del mundo y buscas sus otras actividades deportivas, encontrarás una constante: la mayoría practica también el esquí de montaña con un nivel que va más allá del turismo de nieve. Esta coincidencia no es accidental. El skyrunning y el esquí de montaña son, en muchos sentidos, el mismo deporte adaptado a estaciones distintas, y los mejores atletas de montaña del mundo lo saben y lo aprovechan.
El mismo cuerpo, el mismo terreno, estaciones distintas
El skyrunning y el esquí de montaña (también llamado skimo o ski mountaineering) comparten la misma esencia: moverse rápido por terreno alpino empinado, con el mayor rendimiento físico posible y el mínimo equipamiento necesario. En verano, ese movimiento se hace corriendo con zapatillas y bastones; en invierno, se hace con esquís, piel de foca para la subida y el propio cuerpo para la bajada.
Los grupos musculares que trabajan en la subida con esquís de montaña son prácticamente los mismos que los del skyrunning de ascenso: cuádriceps, glúteos, pantorrillas, core. El sistema cardiovascular recibe una exigencia similar. La lectura del terreno alpino —cómo encontrar la línea de ascenso más eficiente, cómo anticipar los cambios de pendiente, cómo gestionar el ritmo en función del desnivel— es prácticamente idéntica. Esta transferencia bilateral hace que los atletas que practican ambas disciplinas mejoren en las dos simultáneamente.
Figuras que brillan en ambos deportes
La figura más conocida que ejemplifica esta dualidad es Kílian Jornet, que es tanto el mejor skyrunner de la historia como un esquiador de montaña de altísimo nivel. Sus proyectos de récords en cimas icónicas en invierno —incluyendo ascensiones rápidas a grandes cimas alpinas con esquís— son la expresión más visible de esta complementariedad. Para Jornet, la distinción entre skyrunning y esquí de montaña es casi artificial: son dos expresiones de lo mismo, separadas solo por la estación y el tipo de calzado.
Emelie Forsberg, su compañera y también atleta de élite, compite tanto en skyrunning como en esquí de velocidad y skimo, y ha conseguido resultados de primer nivel en ambas disciplinas. Su perfil es el del atleta de montaña completo: alguien para quien la montaña no tiene una temporada de deporte sino cuatro.
En el ámbito español, muchos de los mejores corredores de montaña también practican el esquí de montaña con regularidad, lo que no es sorprendente dado que los Pirineos ofrecen condiciones excepcionales para ambas actividades durante la mayor parte del año.
El entrenamiento invernal: por qué importa
Para un skyrunner que compite en el circuito internacional, el invierno no es una temporada de descanso: es un período de entrenamiento diferente que prepara el cuerpo para la temporada de verano. El esquí de fondo y el skimo son las herramientas principales de este entrenamiento invernal porque ofrecen una exigencia cardiovascular de alto nivel sin el impacto repetitivo de la carrera.
La carrera produce microtraumatismos en los tejidos musculares y tendinosos que acumulados a lo largo de meses pueden provocar lesiones por sobreuso. El esquí de montaña permite mantener o incluso aumentar la capacidad aeróbica durante el invierno sin añadir ese impacto, lo que resulta en un atleta que llega a la temporada de primavera con la base cardiovascular intacta y los tejidos descansados.
Algunos de los entrenadores más reconocidos del skyrunning han incorporado el skimo de forma sistemática en los planes de preparación de sus atletas, y varios estudios sobre rendimiento en deportes de montaña apuntan a que esta combinación de disciplinas de verano e invierno puede alargar significativamente la vida deportiva de los atletas.
La cultura de los cuatro estaciones en los Alpes y los Pirineos
Más allá de la dimensión de rendimiento, hay una dimensión cultural en la conexión entre el skyrunning y el esquí de montaña: la cultura de los deportes de montaña de cuatro estaciones que caracteriza a las comunidades de los Alpes, los Pirineos y las montañas escandinavas.
En estas comunidades, la montaña no es un escenario para una actividad estacional: es el entorno de vida durante todo el año. Los habitantes de los valles alpinos y pirenaicos esquían en invierno, corren en primavera y otoño, hacen escalada y alpinismo en verano, y recogen setas en el bosque cuando el tiempo no acompaña ninguna de las anteriores. Esta relación continua con el entorno de montaña —sin pausas estacionales, sin idea de que la montaña está “cerrada” fuera de temporada— es el sustrato cultural del que proviene la mayoría de los grandes skyrunners.
Para los aficionados al skyrunning que quieren mejorar su rendimiento o simplemente mantener la condición física durante el invierno, el esquí de montaña es la recomendación más natural de cualquier entrenador con experiencia en deportes alpinos: misma montaña, diferente equipamiento, mejores piernas para cuando llegue la primavera.