Jansher Khan es el squashista con más títulos mundiales de la historia. Nacido el 15 de julio de 1969 en Peshawar, Pakistán, ganó ocho Campeonatos del Mundo entre 1987 y 1996 y dominó el circuito profesional durante casi una década. Su talento táctico, su lectura del juego y su capacidad para competir bajo presión lo convirtieron en el sucesor natural de Jahangir Khan y en la figura más laureada del squash de todos los tiempos.
Los inicios: Peshawar, la ciudad del squash
Jansher Khan creció en Peshawar, una ciudad que ha producido más campeones de squash que ninguna otra del mundo. En los años setenta y ochenta, el squash era en Peshawar casi una forma de vida: los niños aprendían a jugar en los patios de las escuelas y en los clubs del barrio, y los mejores rápidamente llamaban la atención de entrenadores y patrocinadores.
Jansher comenzó a jugar de niño y progresó con una rapidez que impresionó a todos los que lo observaron. A los diecisiete años, en 1987, ganó su primer Campeonato del Mundo, derrotando a jugadores mucho más experimentados con una madurez táctica que nadie esperaba en alguien de su edad. El squash mundial acababa de conocer a su próxima gran estrella.
Logros y récords: ocho mundiales, el récord definitivo
El palmarés de Jansher Khan es el más completo de la historia del squash masculino. Ocho títulos mundiales (1987, 1989, 1990, 1992, 1993, 1994, 1995 y 1996), seis British Open y decenas de títulos en torneos del circuito PSA convierten su trayectoria en la más laureada del deporte.
Su dominio de los años noventa fue tan completo que durante esa década fue casi imposible plantearse una final de Campeonato del Mundo sin Jansher Khan. Otros squashistas de enorme talento —el australiano Chris Dittmar, el inglés Peter Nicol, el zimbabuense Rodney Martin— encontraban en él un muro prácticamente infranqueable.
Estilo y legado: la inteligencia táctica como arma
Si Jahangir Khan era el paradigma de la superioridad física, Jansher representaba la supremacía táctica. Su juego era astuto, variado y constantemente adaptable. Utilizaba el ritmo del partido como un arma: aceleraba cuando el rival mostraba señales de agotamiento, ralentizaba cuando necesitaba recuperarse. Esa inteligencia le permitía ganar partidos que físicamente no debería haber ganado.
También poseía una técnica excepcional en todos los golpes y una capacidad de colocación que le permitía construir puntos de forma metódica. No era el atleta más explosivo del circuito, pero era el más difícil de leer y de sorprender.
Impacto: el relevo generacional paquistaní
La historia de Jansher Khan es también la historia de cómo Pakistán mantuvo su hegemonía en el squash mundial durante una transición generacional que en otros deportes suele provocar décadas de vacío. Cuando Jahangir Khan comenzó a mostrar señales de desgaste, Jansher ya estaba listo para tomar el relevo. Ese relevo fue tan natural que el squash mundial apenas notó el cambio.
Se retiró con veintiocho años por problemas físicos, una de las grandes lástimas del squash moderno. Con salud, habría podido sumar varios títulos más a un palmarés que ya era el más rico del deporte. Aun así, los ocho mundiales que ganó bastan para situarlo en lo más alto de la historia del squash.