Nicol David es la squashista más exitosa de la historia y uno de los grandes casos de dominio deportivo sostenido del deporte del siglo XXI. Nacida el 26 de agosto de 1983 en Penang, Malasia, ganó ocho Campeonatos del Mundo y permaneció en el número uno del ranking mundial durante 108 meses consecutivos —nueve años— entre 2006 y 2015. Una hegemonía sin parangón en el squash femenino y un récord que difícilmente será superado.
Los inicios: Penang y el talento precoz
Nicol David comenzó a jugar al squash a los cinco años de la mano de su padre, que la llevó a las instalaciones del Penang Squash Centre. A los nueve años ya era campeona nacional junior y su talento era tan evidente que la federación malaya comenzó a invertir recursos en su desarrollo. A los quince años ganó el Campeonato del Mundo Junior, confirmando que estaba ante una futura campeona absoluta.
Su progresión en el circuito senior fue igualmente meteórica. A los veintiún años ganó su primer Campeonato del Mundo absoluto (2005), derrotando a jugadoras con más experiencia y más años en el circuito. Era el inicio de una era.
Logros y récords: el dominio más largo del squash
Entre 2005 y 2014, Nicol David ganó ocho Campeonatos del Mundo femenino: un record histórico que supera los seis títulos de Jahangir Khan y los ocho de Jansher Khan, aunque en la categoría masculina. En el apartado de número uno mundial, su racha de 108 meses consecutivos en la cima del ranking la sitúa en un plano de dominio que pocas deportistas en cualquier deporte individual han alcanzado.
A este palmarés hay que añadir múltiples títulos en los British Open, los Asian Games y docenas de torneos del circuito PSA. Durante casi una década, ganar en squash femenino pasaba inevitablemente por derrotar a Nicol David. Pocas lo lograron.
Estilo y legado: velocidad, inteligencia y resistencia
El juego de Nicol David combinaba tres cualidades en proporciones excepcionales. Su velocidad de desplazamiento era superior a la de cualquier rival: llegaba a bolas que parecían imposibles y devolvía con calidad. Su inteligencia táctica le permitía anticipar el juego del rival y contrarrestarlo. Y su resistencia física le garantizaba mantener ese nivel durante partidos de alta intensidad.
La suma de estos tres factores hacía que ganarle fuera extraordinariamente difícil: era rápida, lista y resistente. No tenía puntos débiles evidentes que explotar.
Impacto: Asia en el mapa del squash mundial
Nicol David convirtió a Malasia en una potencia del squash mundial y abrió el camino para la creciente presencia de atletas asiáticas en el circuito femenino. En un deporte históricamente dominado por jugadoras del Commonwealth anglosajón y Egipto, su dominio prolongado demostró que Asia podía competir y ganar al más alto nivel.
En Malasia es mucho más que una campeona deportiva: es un símbolo nacional, ganadora del título de Deportista del Año en múltiples ocasiones y embajadora del squash en todo el continente asiático. Su nombre es reconocido por personas que nunca han visto un partido de squash. Ese nivel de penetración cultural es el signo más claro de su impacto real.