La epicondilitis lateral —la inflamación del origen de los extensores del antebrazo en el epicóndilo lateral del húmero— es una lesión tan asociada al tenis que se popularizó como «codo del tenista». Pero el squash tiene una incidencia de epicondilitis lateral incluso mayor que el tenis, y el mecanismo que la produce tiene características propias que explican por qué tarda tanto en curar y por qué tantos squasheros recidivan.
El mecanismo específico del squash
El revés sin preparación
En tenis, el jugador tiene el tiempo suficiente para preparar el revés, girar los hombros y golpear con el cuerpo. La raqueta recibe la pelota con toda la cadena cinética activada, y el codo queda en una posición relativamente protegida.
En squash, la pelota sale de la pared con velocidad impredecible y el jugador tiene milisegundos para posicionarse. El resultado es que muchos reveses se golpean con el codo doblado, el antebrazo en posición neutra o pronada, y la muñeca haciendo la mayor parte del trabajo. Los extensores del antebrazo —especialmente el extensor radial corto del carpo (ECRB), el origen de la epicondilitis— se contraen con la máxima fuerza sin el apoyo de la cadena cinética proximal.
La pelota que acelera
La pelota de squash, al ser de goma y más pequeña que la de tenis, sale de la pared con más velocidad angular y menos tiempo de contacto con la raqueta. La transmisión de energía al brazo en el impacto es más brusca. Las vibraciones de alta frecuencia de ese impacto se propagan hasta el epicóndilo lateral.
La pista cerrada y la fatiga
En squash se juegan muchos más golpes por minuto que en tenis. Un partido de squash puede implicar 800-1200 golpes contra los 300-600 de un set de tenis. Este volumen acumulado es el factor que convierte una sobrecarga aguda en una tendinopatía crónica.
Fisiopatología: tendinopatía, no inflamación
La nomenclatura «epicondilitis» implica inflamación, pero los estudios anatomopatológicos muestran que la lesión crónica no es inflamatoria sino degenerativa: hay desorganización de las fibras de colágeno, neovascularización patológica y ausencia de células inflamatorias. Por eso los antiinflamatorios y las infiltraciones de corticoide tienen un efecto limitado a largo plazo. La tendinopatía del ECRB requiere estimulación mecánica controlada (carga excéntrica) para remodelarse.
Síntomas
- Dolor en el epicóndilo lateral del húmero, reproducible a la palpación
- Dolor al extender la muñeca contra resistencia con el codo en extensión (test de Cozen)
- Dolor al hacer el revés en squash, que puede persistir horas después del juego
- En fases avanzadas: dolor al realizar actividades cotidianas (apretón de manos, coger un vaso, girar el pomo de una puerta)
- No suele haber inflamación visible ni calor local
Tratamiento
Reposo relativo: no reposo absoluto, sino reducción del volumen de squash y eliminación de los golpes más agresivos (revés potente, boleo). Continuar con golpes controlados puede ser aceptable si el dolor es leve.
Protocolo excéntrico (Alfredson modificado): la base del tratamiento de la tendinopatía del ECRB. Ejercicios de extensión excéntrica de muñeca con mancuerna (3 series × 15 repeticiones, dos veces al día, progresando el peso semanalmente). La carga excéntrica estimula la remodelación del colágeno. El protocolo dura 12 semanas con seguimiento fisioterápico.
Técnica de golpe: el fisioterapeuta y el entrenador deben evaluar el revés. Los errores más frecuentes son el codo muy doblado en el momento del impacto, la muñeca que «rompe» hacia atrás y el agarre excesivamente tenso.
Infiltración de PRP: en tendinopatías crónicas que no responden al protocolo excéntrico, la infiltración de plasma rico en plaquetas tiene evidencia moderada. La infiltración de corticoide es efectiva a corto plazo pero se asocia a mayor tasa de recidiva a 6-12 meses.
Cirugía: liberación del tendón del ECRB en el 5-10% de los casos que no responden al tratamiento conservador tras 6-12 meses.
Prevención
- Técnica de revés: aprender el revés con el codo en extensión y el giro de hombros como motor principal del golpe, no la extensión de muñeca
- Calentamiento específico: los golpes de revés potentes en los primeros minutos de juego —cuando el tendón está frío— son uno de los factores de riesgo más modificables
- Encordado y raqueta: raqueta ligera con bajo torque y encordado suave a baja tensión reduce las vibraciones transmitidas al epicóndilo
- Carga progresiva: no aumentar el volumen de entrenamiento bruscamente; las tendinopatías aparecen cuando se aumenta el número de sesiones o la intensidad demasiado rápido