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Squash

Deporte de raqueta para dos o cuatro jugadores que compiten en una pista cerrada de cuatro paredes, golpeando alternativamente una pequeña pelota de goma contra la pared frontal.

Lesiones más comunes en squash: causas, prevención y recuperación

Descubre las lesiones más frecuentes en squash, un deporte de alta intensidad que combina sprints explosivos, cambios de dirección y golpeos potentes que sobrecargan el cuerpo.

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El squash es uno de los deportes más exigentes desde el punto de vista físico. La pista cerrada obliga a realizar cambios de dirección casi continuos, saltos, lunges y golpeos potentes en un espacio reducido. Esta combinación de intensidad cardiovascular máxima y exigencia articular hace del squash un deporte con una incidencia de lesiones relevante, que afecta tanto a principiantes como a jugadores avanzados.

Lesiones más frecuentes

Esguince de tobillo. El movimiento lateral explosivo hacia las esquinas y los cambios de apoyo bruscos son la causa principal de los esguinces de tobillo en squash. Pueden ocurrir tanto en un primer movimiento como en el aterrizaje tras un salto o un lunge profundo.

Tendinitis rotuliana. Los cuclillas parciales continuos en la posición de preparación, combinados con los lunges repetidos hacia la bola, sobrecargan el tendón rotuliano. El dolor en la parte inferior de la rótula es característico y empeora con el volumen de entrenamiento.

Lesiones de rodilla (menisco y ligamentos). Los giros bruscos con el pie fijo en el suelo pueden dañar los meniscos o los ligamentos cruzados. Aunque las lesiones completas de cruzado son menos frecuentes que en fútbol o esquí, los esguinces y las lesiones meniscales son relativamente habituales.

Epicondilitis lateral (codo del tenista). El golpe de revés en squash, que requiere una extensión rápida del codo contra la resistencia de la pelota, sobrecarga los extensores del antebrazo. La inflamación del epicóndilo lateral produce un dolor que limita tanto el juego como actividades cotidianas.

Distensiones musculares en el muslo. Los sprints explosivos hacia la pelota pueden provocar distensiones en isquiotibiales o en el recto anterior del cuádriceps, especialmente cuando el músculo está frío o fatigado.

Lumbalgia por rotación y carga asimétrica. El squash se juega predominantemente con un lado del cuerpo, lo que genera desequilibrios musculares que se traducen en tensión y dolor lumbar crónico en muchos jugadores habituales.

Factores de riesgo

La intensidad inmediata del squash sin calentamiento suficiente es el principal factor de riesgo de lesiones agudas. La fatiga en partidos largos reduce la capacidad de reacción y la estabilidad articular, aumentando el riesgo de esguinces y distensiones en los últimos games. El juego en pistas con suelo deslizante o con calzado desgastado es un factor modificable que se infravalora frecuentemente. Los jugadores con mayor peso corporal someten a la rodilla y el tobillo a mayores fuerzas de impacto durante los cambios de dirección.

Cómo prevenirlas

Calienta siempre con al menos 10 minutos de trote progresivo, movilidad articular y golpeos suaves antes de comenzar a jugar a intensidad máxima. Fortalece los cuádriceps, los isquiotibiales y los músculos del tobillo para proporcionar una mayor estabilidad articular durante los movimientos explosivos.

Usa zapatillas específicas de squash con suela de goma no marcante y buen soporte lateral. Examina el estado del calzado regularmente: una suela desgastada pierde agarre y favorece las torceduras. Trabaja la propiocepción de tobillo si tienes antecedentes de esguinces.

Incorpora sesiones de trabajo físico complementario fuera de la pista: sentadillas, peso muerto y ejercicios de core reducen la incidencia de lesiones de rodilla y lumbalgia. Equilibra los entrenamientos trabajando ambos lados del cuerpo para compensar la asimetría propia del deporte.

Recuperación

Los esguinces de tobillo leves se tratan con reposo, hielo, compresión y elevación durante las primeras 48-72 horas. La fisioterapia posterior debe incluir ejercicios de propiocepción y fortalecimiento del peroneo, ya que los esguinces de repetición son muy frecuentes en squash si la rehabilitación no es completa.

Las tendinitis rotulianas responden bien al protocolo de ejercicios excéntricos (sentadillas declinadas sobre un plano inclinado), la reducción temporal del volumen de juego y el trabajo de fuerza de cuádriceps. El uso de una rodillera con soporte rotuliano puede aliviar los síntomas durante la recuperación.

Ante una lesión de rodilla con bloqueo, derrame articular o inestabilidad, es imprescindible la valoración ortopédica con resonancia magnética para descartar lesiones meniscales o ligamentosas que requieran tratamiento quirúrgico.

Preguntas frecuentes

¿Es el squash un deporte con alta tasa de lesiones?
El squash combina una intensidad cardiovascular muy elevada con movimientos explosivos de cambio de dirección, lo que genera una tasa de lesiones comparable a la del tenis y el balonmano. Las lesiones agudas de tobillo y rodilla son especialmente frecuentes.
¿Qué papel juega el calentamiento en la prevención de lesiones en squash?
Es fundamental. El squash exige inmediatamente al comienzo movimientos explosivos de alta intensidad. Sin un calentamiento progresivo de al menos 10 minutos, los músculos fríos son mucho más propensos a distensiones y las articulaciones a esguinces.

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