La pista de squash tiene cuatro esquinas y una zona T central. El juego obliga al jugador a llegar a cada esquina con un lunge profundo y volver corriendo al centro. Este patrón —repetido cientos de veces por partido— convierte el tendón rotuliano y los meniscos de rodilla en los tejidos más cargados del squashero.
Las tres situaciones de máxima carga sobre la rodilla
El lunge hacia las esquinas
El lunge de squash es diferente al del fitness o el atletismo: es explosivo, llegando a la pelota en el último momento, con el cuerpo desequilibrado y la rodilla delantera cargando el peso completo en flexión de 90-120°. Esta posición genera:
- Compresión máxima del tendón rotuliano contra el polo inferior de la rótula
- Compresión del cartílago articular de la rótula contra el fémur
- Tensión en el menisco medial o lateral según la dirección del lunge
El pivot en la zona T
Para volver al centro tras cada lunge, el jugador pivota sobre el pie apoyado con el cuerpo en rotación. Si el pie no despega del suelo, la rotación se transmite directamente a la rodilla: la tibia rota sobre el fémur con el pie fijo. Este mecanismo es idéntico al de la rotura de menisco y de ligamento cruzado en otros deportes.
La posición de espera en semisquat
La posición de preparación en squash mantiene la rodilla en flexión de 30-45° de forma casi continua. El cuádriceps trabaja isométricamente durante toda la postura de espera, cargando el tendón rotuliano de forma sostenida. A lo largo de una sesión de entrenamiento de 60-90 minutos, el tiempo total en esta posición suma muchos minutos de carga isométrica sobre el tendón.
Tendinitis rotuliana del squashero
Qué es
La tendinitis rotuliana (actualmente llamada tendinopatía rotuliana para reflejar la naturaleza degenerativa más que inflamatoria de la lesión crónica) es la inflamación o degeneración del tendón que conecta la rótula con la tuberosidad tibial. Es la lesión de rodilla por sobreuso más frecuente en squash.
Síntomas
- Dolor en el polo inferior de la rótula, bien localizado
- Empeora con el primer movimiento tras el descanso y mejora con el calentamiento (patrón típico de tendinopatía)
- En fases avanzadas: dolor que persiste durante y después del juego
- La palpación del polo inferior de la rótula reproduce el dolor
- El test de squatting (cuclillas con una pierna) es el test funcional más sensible
Tratamiento
Protocolo de carga excéntrica: el tratamiento más efectivo. Sentadillas excéntricas con la pierna afectada sobre plano inclinado (decline squat, 25-30°), 3 × 15 repeticiones dos veces al día, durante 12 semanas. El dolor moderado durante el ejercicio es aceptable y forma parte del protocolo.
Reducción del volumen: no es necesario dejar el squash completamente, pero hay que reducir los lunges máximos y el tiempo en posición de semisquat mientras se aplica el protocolo de carga.
Infiltración de PRP: en tendinopatías crónicas sin respuesta al protocolo de carga, el PRP tiene evidencia positiva aunque moderada.
Lesiones meniscales en squash
Mecanismo
La rotura de menisco en squash ocurre típicamente en dos situaciones:
- Pivot brusco sobre el pie apoyado: la rotación tibial con la rodilla en semisquat es el mecanismo clásico de rotura del menisco medial
- Lunge en dirección extrema: el lunge al rincón contrario del cuerpo con la rodilla en rotación forzada puede producir una rotura del menisco lateral
Síntomas
- Dolor agudo en la interlínea articular medial o lateral
- Derrame articular en horas (hemartros si hay lesión de la red vascular periférica del menisco)
- Dificultad para la extensión completa de rodilla («bloqueo de rodilla» en roturas con fragmento libre)
- Crepitación al rotar la rodilla
- Tests de McMurray o Apley reproducen el dolor en la interlínea articular
Diagnóstico
La resonancia magnética es el estándar: permite clasificar el tipo de rotura (horizontal, vertical, en asa de cubo), la localización (cuerno anterior/posterior, zona vascularizada/avascular) y planificar el tratamiento.
Tratamiento
La decisión entre tratamiento conservador y quirúrgico depende del tipo de rotura, la localización, los síntomas y el nivel de actividad del jugador. Las roturas periféricas en la zona vascularizada pueden cicatrizar; las roturas en la zona avascular no cicatrizan y generalmente requieren cirugía.
Prevención
- Fortalecimiento de cuádriceps e isquiotibiales: la fuerza muscular alrededor de la rodilla es el principal factor protector contra las lesiones meniscales y el tendón rotuliano
- Calentamiento específico: lunges progresivos durante el calentamiento antes de los lunges máximos; la primera pelota del juego no debería ser un lunge de máxima extensión
- Técnica del lunge: aprender a aterrizar el lunge con la rodilla en línea con el pie (no en valgo) y a impulsar el regreso con el glúteo, no solo con el cuádriceps
- Reducción de volumen progresiva: no entrenar squash más días seguidos que los que el tendón tolera; si el dolor reaparece en los primeros golpes, es señal de que hay que reducir la frecuencia