El squash es uno de los deportes con más historia en su candidatura olímpica frustrada. Considerado por muchos como uno de los deportes más completos del mundo, sigue siendo ajeno al mayor escaparate deportivo del planeta a pesar de décadas de intentos.
Un historial de rechazos
El squash lleva décadas presentando candidaturas al Comité Olímpico Internacional (COI) para ser incluido en el programa olímpico. Los rechazos más sonados incluyen:
- Sydney 2000: primera candidatura formal significativa, rechazada.
- Atlanta 1996 y posteriores: el deporte fue considerado pero no seleccionado.
- Londres 2012: el squash estuvo muy cerca pero fue descartado en favor del golf y el rugby 7.
- Tokio 2020: nueva candidatura, nueva derrota.
- París 2024: el squash llegó a ser finalista pero el COI eligió el breakdance.
Los argumentos del COI contra el squash
El COI ha dado distintas razones a lo largo de los años para no incluir el squash:
- Dificultades de retransmisión: la pista cerrada de cuatro paredes complica enormemente la colocación de cámaras para una retransmisión televisiva de calidad. Las paredes de cristal que se usan en los torneos de exhibición son una solución, pero encarecen enormemente la instalación.
- Visibilidad global: aunque el squash tiene millones de practicantes en todo el mundo, su presencia televisiva es limitada comparada con otros deportes.
- Competencia con otros candidatos: en cada ciclo olímpico, el squash compite con otros deportes igualmente meritorios por las plazas disponibles.
La campaña de la PSA
La PSA (Professional Squash Association) ha liderado durante años una campaña activa para conseguir la inclusión olímpica. Sus argumentos:
- El squash tiene practicantes en más de 185 países.
- Es uno de los deportes más exigentes físicamente, con una imagen de élite y alto rendimiento.
- Las pistas de cristal permiten una retransmisión televisiva de alta calidad.
- Varios estudios lo sitúan como uno de los deportes más saludables del mundo.
El futuro olímpico del squash
Con los Juegos de Los Ángeles 2028 y Brisbane 2032 en el horizonte, el squash continúa candidatando. La experiencia acumulada, la mejora de las instalaciones de cristal y la creciente popularidad del deporte en nuevos mercados como Asia y América Latina son argumentos a favor. La comunidad squashera sigue confiando en que tarde o temprano el deporte encontrará su lugar en el olimpismo.