El decatlón es la prueba reina del atletismo masculino, la que más exhaustivamente pone a prueba las capacidades físicas de un atleta. Sus diez disciplinas distribuidas en dos días consecutivos exigen no solo talento en pruebas individuales muy diferentes, sino también la gestión del esfuerzo, la recuperación entre pruebas y la fortaleza mental para mantener el rendimiento durante dos jornadas completas.
La estructura del decatlón está diseñada para equilibrar pruebas de velocidad pura (100m), potencia explosiva (salto de longitud, altura, pértiga), fuerza máxima (lanzamiento de peso, disco, jabalina) y resistencia (400m y 1500m). Un decatleta de élite puede correr los 100m en torno a 10,2-10,5 segundos, saltar más de 7,70m en longitud, lanzar el peso más de 15m y cerrar con un 1500m por debajo de los 4 minutos. Ninguna de estas marcas es extraordinaria en su especialidad, pero la combinación de todas ellas sí lo es.
Entre los grandes decatletas de la historia destacan Daley Thompson (campeón olímpico en 1980 y 1984), el estadounidense Dan O’Brien y el checo Tomáš Dvořák. En las últimas décadas, el francés Kevin Mayer y el canadiense Damian Warner han mantenido el nivel del decatlón en cotas históricas. En España, Antonio Peñalver fue subcampeón olímpico en Barcelona 1992, uno de los mejores resultados de España en este evento.