La salida nula es una de las infracciones más temidas en el atletismo de velocidad porque su consecuencia es inmediata e inapelable: la descalificación del atleta. Cualquier movimiento de los pies contra los bloques que el sistema electrónico registre antes del disparo sonoro se convierte en una salida nula, sin posibilidad de repetición ni segunda oportunidad bajo el reglamento actual de World Athletics.
La regla actual, en vigor desde los Mundiales de Berlín 2009 (aplicada formalmente desde 2010), eliminó el sistema anterior que permitía una primera falsa salida sin penalización. La World Athletics justificó el cambio para eliminar la táctica de los atletas que salían pronto intencionadamente para poner presión psicológica a sus rivales. Con la nueva norma, el riesgo es tan alto que los velocistas prefieren ser conservadores en la salida, lo que paradójicamente ha reducido el número de falsas salidas en competición.
Los sensores de los bloques de salida modernos pueden detectar reacciones de menos de 100 milisegundos. El umbral fisiológico establecido por World Athletics para considerarlo como reacción humana posible es de exactamente 100 ms: cualquier reacción más rápida se considera automáticamente una salida antes del disparo, independientemente de que el atleta afirme haber reaccionado al sonido. Este umbral ha sido cuestionado por algunos estudios científicos que sugieren que ciertos atletas de élite podrían tener tiempos de reacción auditiva ligeramente inferiores.