El lanzamiento de martillo es la prueba de lanzamiento que más potencia requiere por unidad de tiempo: en apenas cuatro rotaciones y menos de tres segundos, el atleta debe generar suficiente velocidad angular para que una bola de más de 7 kilogramos recorra distancias superiores a 80 metros. Es una prueba que combina fuerza bruta, coordinación y un sentido cinestésico muy refinado para controlar la posición del cuerpo mientras gira a gran velocidad.
La técnica del martillo comienza con el atleta en el centro del círculo sosteniendo el asa con ambas manos y la bola colgando. Primero realiza dos o tres balanceos preliminares para crear el movimiento inicial; luego comienza a girar con los pies paralelos, bajando y subiendo el centro de gravedad en cada revolución para incrementar la velocidad. El instante del lanzamiento requiere que la bola se libere en el punto exacto del arco para maximizar el ángulo y la velocidad de salida.
El récord de Yuriy Sedykh de 1986 es uno de los más longevos del atletismo. Sedykh, que ganó dos oros olímpicos, fue entrenado por el legendario Anatoli Bondarchuk. En el martillo femenino, Anita Wlodarczyk de Polonia ha dominado la última década con tres oros olímpicos consecutivos (2012, 2016, 2020) y el récord mundial de 82,98 metros. España ha tenido en Javier Cienfuegos un marchador de referencia en el martillo, aunque sin llegar a los podios mundiales.