El salto con pértiga es la prueba más técnica y visualmente espectacular del atletismo. Combina la velocidad de un velocista, la gimnasia de un acróbata y la coordinación precisa de un titiritero: el atleta debe sincronizar su carrera de aproximación, la clavada de la pértiga, la subida invertida y el paso del listón en una secuencia de movimientos que dura apenas dos segundos pero requiere años de entrenamiento.
La física del salto con pértiga es fascinante. La energía cinética de la carrera se transforma en energía potencial elástica al doblarse la pértiga, y esta energía se libera para elevar al atleta por encima de su propio centro de gravedad. Un saltador de élite puede superar el listón con todo su cuerpo a una altura casi un metro y medio por encima de la longitud de la pértiga que usa. En el punto más alto del salto, el atleta pasa el listón en una posición invertida y arqueada, recordando a un gimnasta en barra fija.
Armand Duplantis, conocido como Mondo, es el dominador absoluto del salto con pértiga de los años 2020. El sueco de origen estadounidense ha batido el récord mundial más de diez veces en pocos años, llevando la marca hasta los 6,26 metros en los Juegos Olímpicos de París 2024. En el salto femenino, Yelena Isinbayeva revolucionó la disciplina a principios de los 2000 batiendo el récord mundial 28 veces a lo largo de su carrera.