Los relevos son pruebas de equipo en un deporte habitualmente individual. La coordinación entre los cuatro atletas, especialmente en el 4x100m, puede ser tan determinante como la velocidad individual de cada corredor: un cambio perfecto puede valer centésimas de segundo, mientras que un cambio torpe puede costar la medalla o incluso la descalificación.
En el 4x100m, la técnica del cambio es crucial. Los equipos más competitivos practican el cambio ciego o volante: el atleta que recibe empieza a correr antes de recibir el testigo y lo coge sin mirar hacia atrás, guiándose por el brazo del portador. El riesgo de este método es que si el timing no es perfecto, el testigo puede caerse o la entrega puede producirse fuera de la zona de cambio. En el 4x400m el ritmo de carrera es más controlado y los cambios son habitualmente visuales.
Los Juegos Olímpicos han presenciado algunos de los momentos más dramáticos de los relevos: descalificaciones por antidopaje que afectan a medallas conseguidas años antes, caídas de testigo en plena final, o equipos que consiguen récords del mundo aun corriendo individualmente por debajo de sus mejores marcas gracias a cambios perfectos. El récord mundial del 4x100m masculino lo mantiene Jamaica (36,84 segundos, Berlín 2009) con Usain Bolt, Asafa Powell, Michael Frater y Nesta Carter —aunque este récord fue inicialmente desestimado por el doping de Carter y luego rehabilitado en parte.