Hay dominancias que sorprenden. Y hay dominancias que cambian la percepción de lo que es posible. Janja Garnbret pertenece a la segunda categoría. La eslovena nacida en 2000 en Slovenj Gradec ha reescrito todos los récords de la escalada de competición, y la temporada 2019 fue su obra maestra.
La temporada 2019: perfecta en boulder
En la temporada 2019 de la Copa del Mundo IFSC, Janja Garnbret participó en las cuatro pruebas de la disciplina de boulder. Y ganó las cuatro. No con diferencias ajustadas, no con suerte en los empates: ganó con actuaciones de autoridad absoluta en cada una de ellas.
Ganar una prueba de la Copa del Mundo de boulder es ya un logro mayúsculo: exige completar más problemas que el resto en una final donde todas las finalistas son escaladoras de élite mundial. Ganar dos en la misma temporada es excepcional. Ganar las cuatro… no había ocurrido nunca en la historia de la escalada de competición, ni en hombres ni en mujeres, en ninguna disciplina.
La mente como ventaja
Los rivales de Garnbret y los entrenadores del circuito coinciden en que su mayor ventaja no es física sino mental. La eslovena tiene una capacidad de concentración y de lectura de los problemas que parece operar en un nivel diferente al del resto.
En la zona de aislamiento, mientras otras escaladoras calentaban nerviosas, Garnbret era capaz de mantener una calma aparente que se traducía en actuaciones ejecutadas con precisión quirúrgica. Su proceso de lectura visual de los problemas durante el período de observación le permitía identificar las secuencias correctas con una rapidez y una fiabilidad que dejaba atónitos a routesetters y rivales.
El dominio en dificultad
La temporada perfecta de 2019 en boulder era el complemento de un dominio igualmente aplastante en la disciplina de dificultad. Garnbret ganó múltiples pruebas de dificultad ese mismo año, además de su primer título mundial en la combinada del Campeonato del Mundo de Hachioji.
La suma de boulder y dificultad la convierte en la escaladora más completa de la historia. Son disciplinas con requerimientos físicos y psicológicos muy diferentes: el boulder exige potencia explosiva y resolución de problemas cortos e intensos; la dificultad exige resistencia, gestión de la energía y mantener la concentración durante movimientos que se prolongan varios minutos.
El oro olímpico y más allá
La coronación llegó en Tokio 2020, donde Garnbret ganó el oro olímpico con una actuación que dejó sin palabras a comentaristas y rivales. En París 2024 repitió el oro en la prueba combinada, confirmando que no fue un destello puntual sino la constatación de un nivel que sostiene durante años.
A mediados de los años 20, Garnbret sigue activa y dominando el circuito. La pregunta que se hace la comunidad escaladora no es si alguien la igualará pronto, sino cuántos años puede mantener este nivel y cuántos récords más puede añadir a un palmarés que ya es el más impresionante de la historia del deporte de escalada.