El agarre gancho, conocido en inglés como hook grip, es la técnica estándar de agarre en la halterofilia olímpica de alto rendimiento y uno de los primeros fundamentos que se enseña a los principiantes. Se ejecuta colocando primero el pulgar alrededor de la barra y luego cerrando los dedos índice y medio por encima de él, de manera que el pulgar queda comprimido contra la barra y aprisionado por los otros dedos. Esta geometría crea un agarre más seguro que el agarre cerrado convencional porque la fricción actúa en dos puntos: entre la mano y la barra, y entre los dedos y el pulgar.
La razón técnica por la que el hook grip es indispensable está relacionada con la velocidad y la inercia. En la fase de segundo tirón de la arrancada o la cargada, la barra alcanza aceleraciones muy altas y existe un momento en el que la inercia tiende a girarla hacia adelante. Con un agarre convencional, los extensores del pulgar no son suficientemente fuertes para resistir ese momento de giro y la barra puede escapar. El agarre gancho delega esa fuerza en los flexores de los dedos índice y medio, que son mucho más potentes.
La adaptación al agarre gancho requiere paciencia y es a menudo la primera barrera que deben superar quienes se inician en la halterofilia. Muchos coaches recomiendan usarlo desde la primera sesión para acortar el período de acostumbramiento. Con el tiempo, el tejido del pulgar se endurece y el agarre deja de resultar doloroso. Algunos atletas muy experimentados llegan a encontrar el agarre gancho más natural que el agarre convencional, porque la sensación de seguridad que proporciona reduce la tensión mental durante los intentos máximos.