El dos tiempos, internacionalmente llamado clean and jerk, es el segundo movimiento de la halterofilia olímpica y el que permite manejar los mayores pesos de la disciplina. Se compone de dos acciones separadas por un breve momento de estabilización: la cargada, en la que la barra sube desde el suelo hasta los hombros, y el envión, en el que desde esa posición de salida se impulsa la barra hasta los brazos extendidos sobre la cabeza. La pausa entre ambas fases lo distingue radicalmente de la arrancada y da al atleta un instante para recolocar los pies, regular la respiración y preparar mentalmente el segundo esfuerzo.
En la fase de cargada el agarre es más estrecho que en la arrancada, aproximadamente a la anchura de los hombros. El atleta realiza el mismo primer y segundo tirón que en la arrancada pero recibe la barra en una posición de sentadilla con los codos girados hacia adelante, de modo que la barra queda apoyada sobre la parte delantera de los hombros y la clavícula. A continuación se incorpora completamente, reajusta la posición de los pies y deja pasar un instante antes de iniciar el envión. Esta transición, aparentemente sencilla, exige un control técnico muy preciso porque cualquier inestabilidad compromete el segundo movimiento.
El envión comienza con una pequeña flexión y extensión explosiva de rodillas que transmite un impulso vertical a la barra. Cuando la barra abandona los hombros el atleta se divide o da un paso lateral para caer bajo ella con los brazos ya extendidos, y finalmente reagrupa los pies y aguarda la señal del juez. Los records mundiales del dos tiempos superan los 200 kilogramos en categorías pesadas masculinas y son los levantamientos más impresionantes del programa olímpico en términos de peso absoluto.