El envión es la segunda fase del dos tiempos y la que requiere mayor coordinación entre fuerza explosiva de piernas y estabilidad de brazos. Partiendo de la posición de cargada —barra apoyada en hombros y clavícula, codos al frente, cuerpo erguido— el atleta realiza un dip breve y controlado: dobla ligeramente las rodillas sin inclinar el torso hacia adelante. Esa flexión almacena energía elástica que se libera en una extensión explosiva de piernas, catapultando la barra verticalmente. Cuando la barra alcanza suficiente altura el atleta empuja activamente con los brazos y divide o hunde el cuerpo bajo ella para quedar con los codos completamente extendidos.
La fase de recepción es el momento más crítico. El atleta debe cuadrar la barra exactamente sobre la cabeza y la nuca, con los brazos verticales o ligeramente abiertos según la técnica, y mantener esa posición hasta que el juez dé la señal de bajar. Cualquier flexión involuntaria de codos, cualquier paso fuera de posición o pérdida de equilibrio hacia adelante o atrás invalida el intento. Los jueces observan específicamente que los codos estén totalmente extendidos y que el atleta muestre control completo antes de autorizar el descenso.
La palabra «envión» tiene raíces en el vocabulario español de los deportes de fuerza y define con precisión ese gesto de lanzar y empujar al mismo tiempo. En contextos hispanohablantes los comentaristas y entrenadores usan indistintamente «envión» y «jerk», aunque en competiciones oficiales de países de habla española predomina la denominación española. El envión es, junto con la arrancada, uno de los dos únicos movimientos que cuentan para la clasificación en los Juegos Olímpicos.