El magnesio, o más precisamente el carbonato de magnesio, es uno de los accesorios más icónicos de la halterofilia y los deportes de fuerza en general. Su función es absorber la humedad de las palmas y los dedos, lo que reduce la sudoración y aumenta el coeficiente de rozamiento entre la piel y la barra de acero. En un deporte donde un resbalón puede significar la pérdida del intento o incluso una lesión, el control del agarre es una prioridad absoluta, y el carbonato de magnesio es la herramienta más eficaz y más asequible para lograrlo.
El ritual de aplicación del magnesio antes de un levantamiento es casi tan reconocible como el levantamiento mismo. Los atletas introducen las manos en la caja de polvo blanco, lo distribuyen por las palmas, los dedos y a veces la parte posterior de las manos, y en ocasiones también aplican una cantidad en la barra, especialmente en la zona del moleteado. Algunos especialistas también frotan el torso y la parte superior de los muslos para evitar que la barra resbale durante la fase de cargada del dos tiempos, cuando contacta con el cuerpo brevemente.
Más allá de su función práctica, el magnesio tiene un peso simbólico y ritual en el ambiente del entrenamiento. La nube blanca que levanta un atleta al chocar las manos en el momento previo a un intento máximo se ha convertido en una de las imágenes más reconocibles de la halterofilia y la gimnasia artística. En algunos gimnasios de entrenamiento se usan sustitutos líquidos por razones de limpieza, pero en competición el polvo clásico sigue siendo el estándar universal.