El judogi —a menudo llamado también «kimono» en el lenguaje coloquial, aunque este término es técnicamente incorrecto en el contexto del judo— es el uniforme oficial del deporte. Fue diseñado por Jigoro Kano, el fundador del judo, a finales del siglo XIX pensando en las necesidades específicas de su arte marcial: un tejido lo bastante resistente para soportar los agarres continuos, lo bastante holgado para permitir el movimiento completo del cuerpo y lo bastante cómodo para practicar durante horas.
La chaqueta —uwagi— es la pieza más característica. Está confeccionada con un tejido de algodón entretejido de forma densa, mucho más grueso que el de un kimono de artes marciales convencional. Las solapas son anchas para facilitar el agarre, y las mangas tienen una longitud y holgura específicas definidas por la reglamentación. El pantalón —zubon— es igualmente robusto, con refuerzos en las zonas de mayor tensión. Ambas piezas se sujetan con el cinturón —obi—, cuyo color indica el grado del practicante.
La IJF (Federación Internacional de Judo) regula con detalle las características del judogi en competición: peso mínimo del tejido, dimensiones de la chaqueta en relación con la altura y el peso del judoka, longitud de las mangas y los pantalones, y requisitos sobre los lugares donde pueden aparecer patrocinadores. Los judogis de competición de alta gama están fabricados con técnicas de tejido especiales que maximizan la resistencia al desgarro y minimizan la facilidad con la que el rival puede hacer agarres demasiado sólidos, lo que ha generado cierto debate sobre los límites reglamentarios.