El kyu es el sistema de grados de formación del judo, el camino que recorre un practicante desde que se incorpora al tatami por primera vez hasta que alcanza el cinturón negro. La numeración de los kyu puede resultar confusa al principio: los números van en sentido inverso a lo que se podría esperar. El grado más básico tiene el número más alto —en un sistema de seis kyu, un principiante empieza en sexto kyu— y el primero es el más avanzado, justo el escalón previo al primer dan.
Cada kyu se corresponde con un color de cinturón que varía según la federación y el país. En España y la mayoría de países europeos, el sistema más habitual usa seis colores: blanco (6.º kyu), amarillo (5.º kyu), naranja (4.º kyu), verde (3.º kyu), azul (2.º kyu) y marrón (1.º kyu). Algunos sistemas incluyen colores intermedios con franjas para señalar etapas de progreso dentro de un mismo color. Japón, por su parte, tiene una tradición ligeramente diferente, con más peso en el blanco y el marrón y sin algunos de los colores intermedios occidentales.
La progresión por los kyu implica dominar un repertorio técnico cada vez más amplio. Los primeros grados se centran en las caídas de seguridad —ukemi—, los agarres básicos y un número limitado de proyecciones e inmovilizaciones. A medida que avanza el kyu, el judoka incorpora técnicas más complejas, empieza a entender la lógica táctica de los combates y desarrolla la capacidad de combinar técnicas en secuencias. El primer kyu marca la transición a un practicante con base técnica completa, listo para afrontar el examen de cinturón negro.