El nage-waza es uno de los dos grandes pilares técnicos del judo, junto con el katame-waza (trabajo en el suelo). La palabra japonesa se traduce como «técnicas de proyección» y engloba todas las formas mediante las cuales un judoka puede lanzar, barrer, empujar o derribar al rival para que caiga al tatami. Son las técnicas más espectaculares del judo y las que generan la mayor parte de los ippones en competición.
El nage-waza se organiza en dos grandes familias. El tachi-waza —técnicas de pie— incluye tres subgrupos: te-waza (técnicas de brazo y mano), donde el impulso principal proviene de los brazos; koshi-waza (técnicas de cadera), donde la cadera actúa como fulcro del lanzamiento; y ashi-waza (técnicas de pierna), donde el movimiento de barrido, segada o bloqueo de pierna es el elemento central. Cada subgrupo contiene técnicas con mecánicas diferentes que se adaptan a distintos tipos físicos, estilos de combate y situaciones tácticas.
El segundo gran grupo es el sutemi-waza —técnicas de sacrificio—, donde el judoka voluntariamente pierde la posición erguida para proyectar al rival. En el ma-sutemi-waza, el judoka cae hacia atrás; en el yoko-sutemi-waza, cae hacia un costado. Estas técnicas son más arriesgadas porque si no salen bien dejan al judoka en el suelo en posición vulnerable, pero cuando funcionan producen proyecciones espectaculares. El gokyo, el programa técnico oficial creado por Jigoro Kano, clasifica 40 técnicas de nage-waza distribuidas en cinco grupos de dificultad progresiva.